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Princesa Diana de Gales: «No me llamen ícono. Solo soy una madre que intenta ayudar»

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

La princesa Diana de Gales, o como se la conoce mundialmente, Lady Di, es una de las figuras más icónicas y queridas del siglo XX. Su cercanía con la gente y su enfoque compasivo rompieron con los esquemas de la monarquía tradicional del Reino Unido, ganándose el título popular de «la princesa del pueblo».

«No me llamen ícono. Sólo soy una madre que intenta ayudar» declaró la princesa en julio de 1995. Esta frase fue célebre en su momento, ya que declaraba el rechazo a la superficialidad mediática. Defendía además su genuina labor humanitaria y priorizaba su rol como madre en medio de sus crisis de matrimonio con el príncipe Carlos, del cual se divorciaría de forma oficial al año siguiente.

Icono de la lucha humanitaria

Lady Di rechazaba por completo el mundo de la fama y los medios del momento. Los mismos medios analizaban obsesivamente todo sobre ella, tanto los trajes, peinados y lujos. «No me llamen ícono» esta parte de sus declaraciones era un reflejo de su exigencia a la sociedad para que la dejase de ver como una estatua inalcanzable de la cultura pop y empezara a valorar su trabajo real.

Muchos sectores de la Corona británica estaban descontentos y criticaban sus visitas a enfermos de VIH o campos de minas, acusándola de buscar atención. Ella defendió sus intenciones explicando que se movía por pura empatía hacia los más vulnerables.

Estas declaraciones, como se menciona con anterioridad, se producen en medio de su crisis matrimonial. Se centró en la crianza de los príncipes Guillermo y Enrique, los cuales eran su único refugio de normalidad. Usó la frase para dejar claro que, ante cualquier título que le pudiesen poner los medios o la sociedad, su rol principal en el mundo era proteger a sus hijos.

Esta icónica frase definió la figura de la princesa en sus últimos años, donde rompió con el frío protocolo monárquico para buscar hacer labores desde la cercanía.