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Poner un calcetín con bicarbonato en el armario: por qué lo recomiendan y para qué sirve

Abrir el armario y encontrarse con un olor a cerrado no significa necesariamente que la ropa esté sucia. Las prendas pueden permanecer semanas en un espacio cerrado, con poca circulación de aire y, en ocasiones, demasiado juntas. El resultado es ese característico olor que puede terminar impregnando incluso ropa recién lavada y que generalmente cuesta de eliminar.

Puede que hayamos echado ambientador, o que hayamos puesto esas bolsitas que venden con hojas o flores secas perfumadas, pero lo cierto es que se corre entonces el riesgo de que esos olores se mezclen con el olor a cerrado. Por ello resulta mucho más eficaz recurrir a un remedio casero mucho más sencillo que consiste en colocar bicarbonato de sodio dentro de un calcetín limpio y dejarlo en el armario. Puede parecer algo extraño, aunque la elección de ambos elementos tiene su explicación. El bicarbonato se utiliza habitualmente en el hogar para combatir determinados olores y el tejido del calcetín permite mantener el polvo contenido mientras permanece expuesto al aire del interior.

Poner un calcetín con bicarbonato en el armario

El bicarbonato de sodio puede ayudar a neutralizar como decimos, determinados compuestos responsables de los malos olores. A diferencia de un ambientador perfumado, la intención no es sustituir un olor desagradable por otro más intenso. Esto resulta especialmente interesante en espacios pequeños y cerrados. Un armario, un cajón o un zapatero pueden pasar buena parte del día sin ventilación, mientras en su interior se acumulan prendas, zapatos y otros objetos que también retienen olores.

Por otro lado, el calcetín cumple aquí una función bastante práctica. Echar bicarbonato directamente sobre una balda podría terminar con el polvo esparcido por el mueble o adherido a la ropa. En prendas oscuras, además, cualquier resto blanco se vería inmediatamente. Al introducirlo en un calcetín, el bicarbonato queda contenido. El tejido deja pasar el aire y evita, al mismo tiempo, que el polvo quede suelto por el armario.

Cómo preparar este remedio casero

No hace falta comprar ningún recipiente especial. Basta con utilizar un calcetín limpio y, sobre todo, completamente seco. En su interior pueden introducirse dos o tres cucharadas de bicarbonato de sodio. Después hay que cerrar bien la abertura con un nudo o sujetarla de manera que el contenido no pueda salir. La pequeña bolsa resultante puede dejarse en una esquina, colocarla al fondo de una balda o colgarla de una percha para que no interfiera con la ropa.

En un armario pequeño un solo calcetín puede ser suficiente. Pero si se quiere utilizar el mismo método en un vestidor amplio o en un zapatero de mayor tamaño, pueden repartirse varios calcetines en diferentes zonas. Además, debemos tener en cuenta que no es necesario dejar el mismo bicarbonato durante todo el año. Como referencia práctica, puede renovarse cada dos o tres meses y hacerlo antes si se ha humedecido o se percibe que el olor vuelve a aparecer.

El bicarbonato no soluciona un problema de humedad

Aquí aparece la principal limitación del truco. Un armario que huele a cerrado no es lo mismo que un armario con un problema de humedad. El bicarbonato puede resultar útil para controlar olores, pero no sustituye a un deshumidificador ni elimina la causa de la aparición de moho. Si hay manchas en las paredes, condensación, prendas que aparecen húmedas o señales visibles de moho, colocar más bicarbonato no resolverá el problema. En ese caso habrá que averiguar de dónde procede la humedad y actuar sobre su origen.

Puede ser necesario mejorar la ventilación de la habitación, revisar la pared situada detrás del mueble o comprobar si existe alguna filtración. Tapar el olor sin solucionar aquello que lo provoca puede hacer que el problema continúe avanzando sin que resulte tan evidente. Por eso también conviene prestar atención al propio calcetín. Si el bicarbonato se humedece o apelmaza rápidamente, merece la pena revisar las condiciones del interior del armario en lugar de limitarse a sustituirlo continuamente.

Otros hábitosque ayudan a evitar el olor a cerrado

Este remedio funciona mejor si el armario se mantiene en unas condiciones adecuadas. Una de las reglas más importantes es no guardar ropa que todavía conserve humedad después del lavado o del secado. Aunque una prenda parezca prácticamente seca, encerrarla entre otras puede favorecer la aparición de olores.

Llenar demasiado el armario tampoco ayuda. Cuando las prendas quedan completamente apretadas, el aire apenas puede circular entre ellas. Dejar algo de separación y evitar acumular ropa innecesariamente facilita que el interior se mantenga ventilado. También puede aprovecharse la limpieza de la habitación para dejar las puertas del armario abiertas durante un rato. Es un gesto sencillo, pero especialmente útil en muebles que permanecen cerrados prácticamente todo el día.

Con todos estos consejos y el calcetín con bicarbonato dentro del armario podrás mantener el buen olor en un espacio cerrado y además lo notarás casi de inmediato. En cambio si detrás del olor existe humedad o moho, el calcetín puede esperar: primero habrá que descubrir qué está ocurriendo dentro del armario.