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Olvídate de los ventiladores: un antiguo truco marroquí puede refrescar tu apartamento sin usar electricidad

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Con la llegada del verano y el calor, ha aumentado la demanda de ventiladores y aires acondicionados, pero existe un método sencillo para enfriar el hogar sin consumir electricidad. Se trata de un «truco marroquí» tradicional, basado en la evaporación del agua. A diferencia de los aires acondicionados, los ventiladores no reducen la temperatura del aire, sino que crean una sensación de frescura. 

Si uno quiere refrescar una habitación, basta con una toalla o sábana mojada, una ventana abierta y unas condiciones adecuadas. El mejor efecto se consigue por la tarde, durante la noche o a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior está más fresco. Se tiene que colgar la prenda húmeda en la ventana para que circule el aire fresco y, para un efecto adicional, se tiene que abrir la ventana o la puerta opuesta para crear una corriente de aire. 

Este novedoso método funciona mediante la evaporación del agua, mediante la cual se extrae el calor del aire circundante, lo que provoca un ligero descenso de la temperatura. Sin embargo, los expertos señalan que se trata de una solución temporal, la cual funciona mejor en ambientes secos. No es recomendable mojar constantemente la tela, ya que el aumento de la humedad en la habitación puede reducir el confort, especialmente en días calurosos. 

Inspiración en la arquitectura del desierto

Este «método árabe» no es una innovación reciente. Se trata de una de las soluciones que durante siglos han utilizado las comunidades del norte de África para soportar las altas temperaturas sin tener que recurrir a sistemas mecánicos de refrigeración. Las viviendas en Marruecos (las más tradicionales) fueron diseñadas para mantener una temperatura agradable mediante recursos naturales.

Este tipo de arquitectura también dejó huella en España, con ejemplos como el Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba o el Patio de los Leones de la Alhambra, en un momento donde se buscan alternativas sostenibles frente al aumento de las temperaturas por el calor.