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Voluntariado

Una jubilada alemana compra una casa en la serranía de Ronda (Málaga), y busca voluntarios que le ayuden a restaurarla 18 horas semanales a cambio de alojamiento y comida gratis

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En otoño, el tren que baja desde Ronda hacia Algeciras atraviesa un paisaje que cambia de color cada semana. Los castaños se vuelven ocres, los robles amarillean y, entre túneles y puentes, aparecen pequeñas estaciones casi escondidas en el valle del Guadiaro. Una de ellas es la de Cortes de la Frontera, que en realidad está en una aldea llamada Cañada del Real Tesoro.

Cerca de ese andén, con un supermercado y un bar de tapas a la vuelta de la esquina, se levanta la casa que protagoniza esta historia. Tiene suelos de madera gastados, paredes que piden pintura y un jardín invadido por la maleza. Su propietaria ya tiene un plan para ponerla al día, aunque necesita algo más que dinero y constructores para sacarlo adelante.

Una jubilada alemana busca voluntarios para reformar su casa en la serranía de Ronda

Nuestra protagonista en esta ocasión es una jubilada alemana que acaba de comprar una vivienda rural de la serranía de Ronda y que, posteriormente, ha publicado un anuncio en Worldpackers, una plataforma que conecta a viajeros con anfitriones de todo el mundo.

Su propuesta es un intercambio clásico: los voluntarios ayudan con la reforma menos de 20 horas semanales (18, según el anuncio) y, a cambio, reciben alojamiento y las tres comidas del día sin pagar nada.

Interior del hogar de la jubilada alemana que publica este voluntariado. Foto: Worldpackers.

El calendario de la convocatoria ya está marcado. Se centra en octubre y noviembre de 2026, la época que la propia anfitriona considera la más bonita del año en la zona.

De lunes a viernes, los voluntarios compartirán la obra con las empresas de construcción locales que respaldan la reforma, mientras que ella se desplazará hasta la casa los fines de semana para echar una mano.

¿Qué tareas tendrán que hacer los voluntarios en esta casa de Ronda?

La lista de trabajos es bastante específica y tiene mucho de reforma artesanal, de esas que avanzan a base de horas, paciencia y polvo.

Siguiendo esta línea, la anfitriona busca sobre todo manitas y trabajadores con experiencia en construcción, un perfil acorde con lo que hay por delante, aunque el objetivo no es una reconstrucción completa, sino una puesta al día. Entre las tareas que recoge el anuncio figuran las siguientes:

En este contexto, los voluntarios que sepan de fontanería o de reparación de electrodomésticos son especialmente bienvenidos, ya que parte de la instalación necesita una actualización.

Y también está prevista una obra de mayor calado: la chimenea actual será demolida y en su lugar se instalará una estufa de pellets moderna, un trabajo que quedará en manos de los constructores de la zona.

Alojamiento, comida y tres días libres: lo que ofrece esta jubilada alemana a cambio

La contrapartida va más allá de una cama. Cada voluntario dispone de una habitación privada, algo que no siempre ocurre en este tipo de intercambios.

Además, la anfitriona deja la nevera y la despensa llenas para que cada uno se prepare el desayuno, el almuerzo y la cena, y cuando está en la casa los fines de semana, cocinan juntos o es ella quien se encarga de los fogones. ¿No es esto ya lo suficientemente tentador?

A ello hay que sumar una serie de servicios que, en la práctica, reducen casi a cero los gastos del día a día. Entre las ventajas incluidas figuran estas:

Eso sí, los vuelos, el seguro de viaje, el transporte interno y los visados corren por cuenta de cada voluntario.

Los días libres suelen caer entre semana, ya que los sábados y domingos coinciden con la presencia de la anfitriona. Las normas de la casa son sencillas: no se permiten fiestas, hay que mantener el orden y apoyar su apuesta por el reciclaje.

Tampoco se puede tener alergia a los gatos, porque es posible que haya alguno en la vivienda. El único requisito formal es un nivel intermedio de inglés.

Un rincón de la serranía de Ronda junto al parque de Los Alcornocales

La casa está en el valle del Guadiaro, a orillas del río del mismo nombre y a las puertas del parque natural de Los Alcornocales, el mayor bosque de alcornoques de la península ibérica, con unas 170.000 hectáreas repartidas entre Cádiz y Málaga. En otoño hay rutas micológicas por el entorno, y desde los senderos es frecuente ver águilas, buitres y cabras montesas.

Entre tanto, el tren es otra de las bazas del lugar. La estación de Cortes de la Frontera, inaugurada en 1892 en la línea Bobadilla-Algeciras, conecta la aldea con Ronda en unos 40 minutos.

Ese trayecto permite llegar sin coche a una de las ciudades más visitadas de Andalucía, conocida por el Puente Nuevo, que salva el Tajo a casi 100 metros de altura, y por su plaza de toros, una de las más antiguas de España.

Quienes quieran sumarse a la reforma deben hacerlo a través de la oferta publicada en Worldpackers, que admite voluntarios solos, en pareja o en dúo.

Por ahora, el anuncio acumula una única reseña, con la puntuación máxima de cinco estrellas. Desde la misma aldea, la vía continúa hacia el sur hasta Algeciras, a algo más de dos horas de tren, de modo que el Estrecho queda al alcance de cualquier día libre.