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Una joven de 20 años compra una casa por 9.000 € en el pueblo de su abuela en Cuenca y sólo reformar el tejado le cuesta más que la vivienda

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Comprar una casa por menos de lo que cuesta un coche de segunda mano parece imposible en España, pero en los pueblos más despoblados todavía ocurre. El problema llega después, cuando toca ponerla en pie.

Irene Vila, una psicóloga valenciana de 20 años, lo está comprobando en la Serranía de Cuenca. Allí rehabilita una vivienda antigua en el pueblo de su abuela materna y comparte cada paso de la obra en Instagram.

Cómo compró esta joven de 20 años una casa por 9.000 euros en un pueblo de Cuenca

Irene compró en agosto de 2025 una casa de dos plantas con patio que llevaba más de 30 años cerrada.

No era la antigua vivienda de su abuela, sino otra situada en el mismo pueblo, donde ella y sus hermanos pasaron muchos veranos y con el que su abuela Tere, ya fallecida, mantenía un vínculo muy fuerte.

Los propietarios llevaban años intentando vender y habían rechazado otras ofertas. «Necesitaba una reforma importante y eso me ayudó a negociar el precio», explicó la joven a La Vanguardia.

En el pueblo había además otra casa a un precio parecido y en mucho mejor estado, e Irene usó esa comparación para defender su propuesta. Empezó ofreciendo 5.000 euros y cerró el acuerdo en 9.000, una cifra que pudo pagar sin pedir una hipoteca.

El precio responde a la realidad de la Serranía de Cuenca, una de las comarcas más castigadas por la despoblación. En las aldeas con pocos vecinos apenas hay demanda de vivienda, y una casa deteriorada que nadie puede habitar de inmediato vale muy poco en el mercado. La joven teletrabaja, y la conexión de fibra óptica en la vivienda fue decisiva para dar el paso.

Por qué es tan caro reformar una casa

El tejado fue la primera gran obra y la más urgente. La cubierta, hecha de cañizo y tejas, tenía agujeros por los que entraba la lluvia, y las humedades amenazaban el resto de la estructura. Su reparación ha costado casi 12.000 euros, unos 3.000 más de lo que Irene pagó por la vivienda.

Una cubierta en ese estado no se arregla cambiando unas cuantas tejas. Los albañiles tienen que desmontar la estructura antigua, retirar los escombros, colocar vigas nuevas y añadir capas de aislamiento e impermeabilización, imprescindibles en una comarca con heladas y nevadas cada invierno. Los andamios, los seguros para trabajar en altura y el transporte de materiales pesados hasta un pueblo de montaña suman más gastos a la factura.

La falta de mano de obra encarece todavía más la obra. En los municipios cercanos quedan pocos profesionales, muchos tienen listas de espera largas y otros rechazan encargos porque no dan abasto. Irene ha tenido que adaptar los plazos a su disponibilidad, y apenas ha podido comparar presupuestos.

Así reforma esta joven valenciana su casa de 9.000 euros

Lo primero que hizo la joven fue limpiar. Retiró hojas, polvo y residuos acumulados durante años, y esa limpieza le permitió recorrer la casa y decidir qué partes podía conservar. Desde entonces, los especialistas se encargan de las tareas complejas, mientras ella lija paredes, pinta las escaleras y recupera el jardín con ayuda de familiares y amigos.

La vivienda ya tiene un tejado nuevo y escaleras nuevas en la planta baja. Irene tiene presupuestadas la instalación eléctrica, la sustitución de la puerta principal y el cambio de una ventana deteriorada de la planta superior, en una reforma que le llevará varios años.

Su perfil de Instagram, @irenevilaurra, funciona como una suerte de diario de obra, con vídeos ordenados por días que muestran también los contratiempos, como el viento que llegó a levantarle tejas recién colocadas.