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Genética

Los investigadores en genética coinciden: los españoles compartimos más ADN con un noruego que con un norteafricano

Un estudio de la Universidad de Granada ha reabierto el debate sobre la huella genética que dejaron siglos de presencia musulmana en la península ibérica. La investigación, publicada en 2019 en la revista científica Scientific Reports, analizó muestras de hombres de Granada, Málaga y Almería para estudiar determinadas variantes del cromosoma Y. Sus resultados apuntan a que, en esa línea de herencia paterna, la población estudiada se parece genéticamente más a otras poblaciones españolas y europeas, como Noruega, que a las del norte de África. El hallazgo no significa que los españoles tengan más ADN noruego que africano.

La principal cautela es entender qué midió el trabajo. El equipo examinó 17 marcadores del cromosoma Y en 146 hombres cuyas familias llevaban al menos tres generaciones unidas a esas provincias andaluzas. Este cromosoma se transmite habitualmente de padres a hijos varones y permite rastrear una parte de la historia genealógica, no la totalidad del ADN de una persona. Por tanto, sus resultados no describen todas las líneas familiares ni permiten concluir que no exista ninguna aportación norteafricana en el conjunto del genoma andaluz. La Universidad de Granada explicó que los marcadores estudiados no mostraban una influencia paterna norteafricana significativa frente a otras poblaciones europeas.

La genética de los españoles, más cercana a los noruegos

La investigación ayuda a matizar la relación entre historia, migraciones y genética, pero no borra la huella cultural de Al-Ándalus ni convierte la identidad de una población en una cuestión de porcentajes de ADN.

El artículo comparó los perfiles genéticos de 146 participantes no emparentados de las tres provincias con datos publicados de otras poblaciones de la península, Europa y el norte de África.

Los investigadores analizaron frecuencias de marcadores y distancias genéticas para comprobar si los habitantes del antiguo Reino de Granada formaban un grupo diferenciado.

La conclusión principal fue que las muestras de Granada, Málaga y Almería se situaban dentro del grupo genético español y mostraban afinidades con otras poblaciones ibéricas y mediterráneas. El estudio no encontró un componente africano significativo en los marcadores utilizados. Eso no equivale a afirmar que todos los habitantes tengan el mismo origen ni que el resultado pueda extrapolarse a toda España.

Qué significa el cromosoma Y 

El cromosoma Y es uno de los cromosomas sexuales y, salvo cambios genéticos, pasa de padre a hijo varón. Por eso resulta útil para estudiar linajes paternos a lo largo de generaciones.

Sin embargo, representa solo una fracción pequeña de la herencia genética de una persona. El resto del genoma combina aportaciones de numerosos antepasados, incluidas líneas maternas y paternas que el cromosoma Y no registra.

El Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos explica que el ADN y los cromosomas contienen información hereditaria, pero cada tipo de análisis permite responder preguntas diferentes. En este caso, el estudio siguió marcadores específicos del cromosoma Y, no todos los segmentos genéticos que pueden proceder de antepasados norteafricanos. Por eso, la ausencia de una señal significativa en esta vía no demuestra que no hubiera mezcla entre poblaciones.

Ocho siglos de historia no equivalen a una huella genética uniforme 

La presencia musulmana en la península se prolongó durante siglos, pero el dominio político, la convivencia cultural y la transmisión genética son procesos distintos. Las migraciones, los matrimonios, los desplazamientos posteriores y las políticas de expulsión y repoblación influyen en qué linajes perduran.

Tras la conquista del Reino de Granada y las expulsiones de los siglos posteriores, llegaron a la zona familias procedentes de otras regiones peninsulares, un proceso que pudo modificar las frecuencias de los linajes paternos.

La propia investigación reconoce que la muestra era limitada y que sus resultados se refieren a los marcadores analizados. Además, la historia de Al-Ándalus dejó una herencia cultural visible en el idioma, la arquitectura, la agricultura, el urbanismo y el conocimiento científico. La genética no mide esa influencia y no puede utilizarse para negarla.

¿Y qué ocurre con los noruegos? 

La comparación con poblaciones del norte de Europa puede llamar la atención porque el estudio encontró que ciertos marcadores presentes en el sur de España también aparecen en otras poblaciones europeas.

Pero no concluye que los andaluces tengan más ADN noruego que norteafricano. La proximidad en un análisis de marcadores concretos tampoco significa que dos poblaciones sean idénticas ni que exista una relación directa reciente entre ellas.

Una conclusión que exige matices 

La investigación publicada en Scientific Reports aporta datos sobre la historia de los linajes paternos en Granada, Málaga y Almería, pero no resume por sí sola la diversidad genética de Andalucía.

Para comprender la ascendencia de una población se necesitan muestras amplias y distintos tipos de análisis genómico, además de una interpretación cuidadosa del contexto histórico.

La conclusión más precisa es que los marcadores del cromosoma Y estudiados no revelaron una contribución paterna norteafricana significativa en comparación con otras poblaciones europeas. Es un resultado concreto, no una descripción absoluta del origen de los españoles.