Curiosidades
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Expertos en climatización instan a los españoles a poner una alfombra delante de la puerta antes del jueves: para qué sirve y por qué recomiendan hacerlo

El calor nos abandona definitivamente. La AEMET ha anunciado un giro radical en el tiempo, confirmando las cabañuelas de Jorge Rey. La presencia de aire frío en altura sobre el conjunto de la península brindará una jornada con descenso térmico, sobre todo en numerosas zonas del interior sur con episodios puntualmente fuertes.

La próxima bajada de las temperaturas va a forzar a los españoles a echar un ojo a pequeños detalles del hogar que durante los meses más calurosos suelen ser ignorados.

Con la llegada de los primeros días frescos, el cambio de ropa o la forma de ventilar las estancias no son las únicas novedades. También es recomendable revisar los rincones de la vivienda por los que se puede colar el frío. Las puertas son un claro ejemplo. Aunque pueda parecer un elemento insignificante, en el espacio entre la parte inferior y el suelo entran corrientes de aire en puertas que no llegan hasta la superficie.

Una sencilla barrera contra el frío

Ante este problema, existe un recurso económico y simple que puede reducir la entrada de aire: colocar una alfombra frente a la puerta. El objetivo de este método consiste en crear una barrera física entre el interior de la casa y el exterior. Este elemento, junto a la puerta, puede obstaculizar que las corrientes de aire penetren en la habitación y colabora a mantener un ambiente más cálido. Este procedimiento no es igual a aislar una puerta, pero puede derivar en una mayor sensación térmica.

La alfombra es particularmente útil en entradas que dan a la calle o en patios o terrazas que dan al aire libre. Para un correcto funcionamiento, la alfombra se debe colocar lo más cerca posible del borde inferior de la puerta, sin impedir el paso. Asimismo, es aconsejable que tenga una base antideslizante para prevenir accidentes, sobre todo en zonas muy transitadas.

Dónde colocar la alfombra

El quid de la cuestión está en ponerla justo en la zona inferior de la puerta, dentro de la vivienda, y que cubra por completo el hueco por donde se pueda colar el frío. No se trata de un elemento decorativo, sino de una herramienta pegada al umbral cuando la puerta esté cerrada.

En las puertas que dan al exterior, la alfombra debe extenderse por toda la anchura para cubrir la superficie por donde podrían entrar corrientes. Si existe una separación perceptible entre el marco inferior de la puerta y el suelo, conviene que la alfombra quede cercana a esa área, generando una primera barrera frente al frío.

También se puede colocar en el lado exterior de la puerta, especialmente si es una entrada expuesta al viento o a la lluvia, aunque en dicho caso su función principal será absorber la suciedad y humedad antes de entrar a la vivienda.

No todas las alfombras tienen la misma eficacia

El material y el grosor también juegan un papel fundamental. Las alfombras de mayor volumen ofrecen una barrera mayor que las piezas más delgadas, si bien no es obligatorio usar modelos gruesos para notar una diferencia. Otra alternativa es combinar la alfombra con un burlete. En este caso, la alfombra es un complemento y no el principal actor de aislamiento, ya que son los burletes los que disminuyen la entrada de aire.

Se recomienda mantener el área limpia, sobre todo en los meses lluviosos. La humedad acumulada en la alfombra situada al exterior puede generar malos olores y deteriorar el tejido. Colocar una alfombra en la puerta es un truco que puede ayudar, pero el secreto está en el correcto aislamiento.