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Los especialistas en cerramientos lo confirman: «Cambiar la correa de la persiana en 5 minutos es mucho más fácil de lo que parece»

Pocas averías domésticas son tan habituales como esta: tiras de la persiana y, de repente, la cinta se rompe o se queda floja. Con el uso diario, el roce y el sol, la cuerda se desgasta hasta que un día cede. Lo primero que piensan muchos es en llamar a un técnico, pero lo cierto es que cambiar la cinta de la persiana es una reparación que cualquiera puede hacer en casa con unas pocas herramientas. Así lo explica el vecino manitas en un vídeo en el que lo resume con una frase: «¿Se te ha roto la cuerda de la persiana? No te preocupes, que lo solucionamos en un momento».

Qué necesitas para cambiar la cinta de la persiana

Antes de empezar conviene tener todo a mano. Necesitarás un destornillador, unas tijeras o un cúter, una cinta nueva y, si el viejo está estropeado, un recogedor nuevo con su embellecedor. Es importante comprar una cinta del mismo ancho que la antigua, porque si no encaja bien en la polea y en el recogedor, la persiana no funcionará correctamente. Lo más práctico es llevar un trozo de la vieja a la tienda para comparar.

En cuanto a la longitud, la cinta debe ser lo bastante larga como para enrollarse en la polea con la persiana bajada y llegar hasta el recogedor con la persiana subida. Una referencia habitual es comprar algo más del doble de la altura de la ventana, ya que el sobrante lo recoge después el muelle.

Cómo cambiar la cinta de la persiana paso a paso

  1. Abre el tambor. Quita la tapa del cajón de la persiana, el tambor, para poder acceder al eje en el que se enrolla.
  2. Baja la persiana del todo. Así podrás trabajar con comodidad. Después, suelta los tirantes que sujetan la persiana al eje.
  3. Retira el recogedor antiguo. En la parte de abajo, quita los tornillos del recogedor y sácalo de la pared. Corta la cinta vieja para poder retirar el embellecedor estropeado.
  4. Prepara la cinta nueva. Pasa la nueva cinta a través del embellecedor nuevo. Haz un nudo fuerte en el extremo y engánchala en la polea del eje, arriba, en el tambor.
  5. Enrolla la cinta en la polea. Dale unas cuantas vueltas a mano para que quede bien sujeta.
  6. Vuelve a enganchar la persiana. Coloca de nuevo los tirantes en el eje y, con cuidado, sube la persiana por completo para que la cinta baje.
  7. Pasa la cinta por el recogedor. Abajo, introduce la cinta por el freno del nuevo recogedor.
  8. Da tensión al muelle. Es el paso clave: gira con cuidado el muelle del recogedor en el sentido de las agujas del reloj hasta que tenga fuerza.
  9. Ancla la cinta. Sujeta bien el muelle para que no se suelte, introduce la cinta por la pestaña de anclaje y hazle un pequeño corte o agujero para que quede asegurada.
  10. Coloca el recogedor. Suelta el muelle despacio para que recoja el exceso de cinta, encaja el recogedor en la pared, pon el embellecedor y atorníllalo.

El truco del muelle, el paso en el que más se falla

Dar tensión al muelle del recogedor es la parte más delicada de toda la reparación. Si le das poca tensión, la cinta no se recogerá del todo y quedará colgando. Si le das demasiada, el muelle puede forzarse y romperse con el tiempo. Lo ideal es girarlo poco a poco, comprobando la fuerza con la mano, y no soltarlo nunca de golpe.

Conviene trabajar con cuidado en este punto, porque el muelle acumula fuerza y, si se escapa, puede soltarse bruscamente y provocar un pequeño golpe en los dedos. Unos guantes de trabajo ayudan a sujetarlo mejor. Antes de cerrar el tambor, sube y baja la persiana varias veces para comprobar que la cinta se recoge bien y que la persiana no se queda torcida.

Cuándo es mejor llamar a un profesional

Este método sirve para las persianas manuales de cinta, las más comunes en las viviendas españolas. Si tu persiana es motorizada, funciona con manivela o el problema está en el eje, en las lamas o en las guías, la reparación es distinta y puede ser más complicada. También es recomendable recurrir a un profesional si el tambor es difícil de abrir o si la persiana es muy grande y pesada, porque manejarla sin ayuda puede ser peligroso.

En el resto de los casos, cambiar la cinta tú mismo te ahorrará la visita del técnico y apenas te costará lo que valen la cinta y, en su caso, el recogedor. Con un poco de paciencia, sobre todo en el paso del muelle, tu persiana volverá a subir y bajar como el primer día.