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Comprar una carne de vaca con grasa blanca o grasa amarilla: en qué se diferencian y cuál es mejor

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Al comprar carne es habitual encontrar dos piezas del mismo corte, como un solomillo, cuya principal diferencia a simple vista es el color de la grasa. Mientras unas presentan una grasa blanca, otras muestran un tono amarillento, una característica que lleva a muchas personas a pensar, erróneamente, que se trata de una carne de calidad inferior.

Sin embargo, el color de la grasa está relacionado principalmente con la alimentación que recibió el animal durante su crianza. Por ello, conviene valorar otros aspectos que influyen realmente en la calidad de la carne: la distribución de la grasa o marmoleo, la cantidad de grasa visible y el tipo de corte.

¿En qué se diferencia la carne de vaca con grasa blanca o grasa amarilla?

@eltapequecondimentos La grasa no es un detalle, es información. Pastura → grasa amarilla, más sabor. Grano → grasa blanca, más terneza. No es mejor o peor. Es distinto. ¿Vos cuál preferís? #carne #parrilla #asado #sabor #eltapequecondimentos ♬ sonido original – EL TAPEQUE CONDIMENTOS

La grasa cumple un papel esencial en los cortes de carne. Además de aportar sabor, favorece una cocción uniforme y ayuda a conservar la jugosidad. Ahora bien, no toda la grasa es igual y cada tipo cumple una función específica. Por un lado, la grasa infiltrada entre las fibras musculares aporta mayor ternura, intensifica el sabor y mejora la experiencia al comer. Y, por otro lado, la grasa que recubre el exterior del corte funciona como una barrera protectora frente al calor directo de la parrilla, reduciendo la pérdida de jugos y manteniendo la carne tierna y jugosa.

La principal diferencia entre ambos tipos de grasa está en la alimentación del animal. Los bovinos criados a pasto suelen desarrollar una grasa de tono más amarillo debido a la presencia de betacarotenos naturales en las pasturas. Como resultado, la carne presenta un sabor más intenso y un perfil nutricional diferente.

En cambio, la carne con grasa blanca proviene de animales alimentados con granos, como maíz o soja. Este tipo de grasa tiene una textura más suave y se derrite con mayor facilidad al cocinarse. Ninguna de las dos es superior a la otra; simplemente reflejan distintos sistemas de alimentación y crianza, cada uno con características propias.

Si buscas un sabor más intenso y característico, los cortes con grasa amarilla, que provienen de animales criados a pasto, son una gran opción. En cambio, si prefieres una carne de sabor más suave y una grasa que se funda con mayor rapidez durante la cocción, lo más recomendable es elegir cortes con grasa blanca.

Cómo influye en la cocción

En preparaciones rápidas, la grasa blanca ofrece un buen resultado porque se funde con rapidez. En cambio, para cocciones prolongadas, como los asados a la brasa o los ahumados, la grasa amarilla resulta especialmente adecuada, ya que resiste mejor el calor y se derrite de forma gradual, aportando sabor y jugosidad durante toda la cocción.

Asimismo, los expertos aconsejan es prestar atención a la calidad del corte antes de comprarlo. La carne debe presentar un color rojo vivo y uniforme, sin manchas oscuras o verdosas; la grasa tiene que ser firme y estar bien adherida; y es recomendable que tenga un buen marmoleo, es decir, una distribución fina y uniforme de grasa entre las fibras musculares. Ese veteado interno es uno de los factores que más contribuye a la terneza y jugosidad de la carne, independientemente del color de la grasa exterior.

Los mejores cortes

El solomillo de ternera está considerado el mejor corte gracias; su extraordinaria ternura y jugosidad se deben a que procede de una zona del animal que apenas realiza esfuerzo muscular durante el movimiento. Como consecuencia, presenta muy poco tejido conectivo y prácticamente carece de nervios. Además, está rodeado por la grasa de los riñones, que contribuye a conservar su suavidad y potenciar su sabor.

Por otro lado, la aguja de ternera destaca por su equilibrio entre sabor, jugosidad y versatilidad. Gracias a su infiltración de grasa y tejido conectivo, es un corte muy apreciado para preparar carne picada, guisos, estofados y otras elaboraciones de larga cocción.

El lomo bajo, conocido popularmente como entrecot cuando se corta en filetes, es uno de los cortes más demandados. Presenta una infiltración moderada de grasa y una fina capa exterior que aporta jugosidad y un sabor muy equilibrado.

El chuletón se obtiene del lomo alto conservando el hueso, un elemento que aporta mayor intensidad de sabor durante la cocción y ayuda a mantener la carne especialmente jugosa. Es perfecto para cocinar a la parrilla o a la barbacoa.

Finalmente, Harvard Health Publishing destaca la importancia de diferenciar entre grasas saturadas e insaturadas dentro de una alimentación equilibrada. Sus recomendaciones se centran en aspectos como el tamaño de las porciones, la frecuencia de consumo y la conveniencia de retirar el exceso de grasa visible cuando sea necesario.