Actualidad
Limpieza

Cómo limpiar edredones y almohadas sin usar la lavadora: el método natural (y rápido) recomendado por expertos

Poner una lavadora con edredones y almohadas es una de las labores del hogar más tediosas, que solemos retrasar por pereza. Expertos han encontrado una solución real mucho más sencilla que te hará ahorrar tiempo y dinero.

Steven Szary, experto en sueño, dio con la clave para poder economizar nuestro tiempo con una solución que puede resultar más higiénica que poner una lavadora. El experto expuso que exponer los edredones y almohadas a la luz solar durante unas horas ayudaba a la eliminación de bacterias, gérmenes y malos olores que se acumulan con el tiempo.

La solución

Experto en sueño y fundador de My Luxury Sleep Shop, Steven Szary recomienda dejar los edredones y almohadas expuestos al sol durante 4 o 5 horas. Recomendaba también que fuese durante las últimas horas del día, donde la luz del sol no fuese tan intensa. La ropa de la cama absorbe sudor, sebo, polvo y humedad con el paso de las semanas. Estos restos benefician la proliferación de ácaros del polvo y la creación de malos olores. Por tanto, tender los edredones con regularidad para que se ventilen es necesario.

Los expertos recomiendan que se tiendan los elementos en días soleados y ventosos, ya que la exposición del aire ayuda a reducir la humedad que se queda en los tejidos y mantiene el relleno más fresco y suave. En días donde hay una humedad mayor, el aire no está seco, lo que produce que no se produzca el mismo efecto de limpieza.

¿Cómo tenderlos?

El primer paso antes de tender cualquier elemento es sacudirlo; en este caso es muy necesario. Este gesto, que aparentemente no tiene mucha importancia, ayuda a distribuir el relleno de los edredones y almohadas y, además, a eliminar restos superficiales. Cuando tengamos el edredón extendido, tendremos que realizar la acción de golpear el edredón con el fin de que el material se expanda y no se compacte.

Cualquier superficie limpia, como un tendedero o una valla, sirve para colocar el edredón y permitir que haya una mejor circulación del aire y una distribución uniforme del calor.  Este pequeño gesto hace que los edredones y almohadas pierdan malos olores, estén más frescos y aireados.

Así de fácil podemos mejorar la higiene de nuestros dormitorios y la comodidad a la hora de dormir, y sobre todo no tener que lidiar con la ardua tarea de lavar prendas grandes.