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Blas de Lezo en Cartagena de Indias: «Aquí todo hombre debe morir antes que entregar la plaza al enemigo»

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Blas de Lezo se convirtió en una de las figuras más recordadas de la historia naval española gracias a la defensa de Cartagena de Indias en 1741. Frente a una expedición británica muy superior en hombres y barcos, el marino vasco consiguió resistir durante semanas y obligó a Edward Vernon a retirar sus tropas. La frase que se le atribuye, «Aquí todo hombre debe morir antes que entregar la plaza al enemigo», resume el espíritu de una resistencia que terminó cambiando el destino del Caribe.

La defensa de Cartagena

El sitio de Cartagena de Indias tuvo lugar entre el 13 de marzo y el 20 de mayo de 1741, en plena Guerra del Asiento, también conocida como Guerra de la Oreja de Jenkins. La ciudad era un enclave estratégico para la Monarquía Hispánica porque constituía uno de los principales puertos de conexión con los territorios americanos.

Blas de Lezo contaba con una fuerza muy inferior a la reunida por Edward Vernon. Las cifras varían según las fuentes y el cómputo de tropas, pero el desequilibrio era enorme, ya que la expedición británica llegó con alrededor de 180 barcos y decenas de miles de hombres, mientras que los defensores españoles disponían de seis navíos y unos pocos miles de soldados. El Museo Naval destaca precisamente esta desproporción como una de las claves de la batalla.

El ingenio frente a la superioridad británica

Blas de Lezo sabía que enfrentarse directamente a aquella flota habría sido prácticamente suicida. Por eso recurrió a las fortificaciones y al conocimiento del terreno. Los españoles desmontaron piezas de artillería de sus barcos, reforzaron las defensas de la bahía y utilizaron sus escasos buques para dificultar el avance británico. Cuando la situación lo exigió, algunos fueron hundidos deliberadamente para obstaculizar el paso.

El combate terminó convirtiéndose en una guerra de desgaste. Los británicos consiguieron avanzar y tomar algunas posiciones defensivas, pero encontraron una resistencia mucho mayor de la prevista. Además, las enfermedades y las dificultades de abastecimiento comenzaron a diezmar a las tropas. Finalmente, Edward Vernon tuvo que abandonar el asedio y retirar su enorme expedición sin conquistar Cartagena.

La expresión «Aquí todo hombre debe morir antes que entregar la plaza al enemigo» encaja con la imagen de resistencia asociada posteriormente a Blas de Lezo, aunque no aparece localizada de forma concluyente en las fuentes primarias consultadas. Sí existe documentación directa de la defensa, incluido un diario autógrafo de Blas de Lezo conservado por el Museo Naval, que recoge los acontecimientos del asedio entre marzo y mayo de 1741.

La victoria, además, tuvo un enorme impacto estratégico. El fracaso británico permitió que Cartagena y el virreinato de Nueva Granada permanecieran bajo control español durante décadas. Blas de Lezo, conocido como «Mediohombre» por las graves heridas que había sufrido en anteriores combates, murió en Cartagena pocos meses después, el 7 de septiembre de 1741. Su figura acabaría convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la historia naval española.