Curiosidades
CURIOSIDADES

El ADN de unas semillas de uva de 2000 años de antigüedad reescribe la historia del vino actual

Un grupo de investigadores ha reescrito la historia del vino después del importante hallazgo en la Toscana. La revista Journal of Archaeological Science recoge los datos de un estudio publicado a partir del análisis de 80 semillas de 2.000 años de antigüedad encontradas en antiguos pozos de la Cetamura del Chianti y que cambia el origen de lo establecido: la zona fue un punto neurálgico del vino blanco que fue cultivado por etruscos y romanos, que incluso lo exportaron por toda Europa.

La región italiana de Chianti siempre ha sido uno de los grandes centros del vino tinto a nivel mundial. Las clásicas fotos de la Toscana italiana con sus miles de cepas alineadas a la perfección han sido el escenario donde ha tenido lugar un descubrimiento que hará cambiar los libros de historia en la relación entre Italia y el vino. Porque gracias a una importante investigación llevada a cabo por científicos de la zona, se tiene constancia de que los etruscos y los romanos cultivaron una variedad de uva blanca cuyo legado genético aún perdura en algunas ciudades europeas.

Esto lo ha confirmado un grupo de investigadores que ha analizado 80 semillas de uva de 2.000 años de antigüedad que han sobrevivido desde la civilización etrusca hasta el Imperio Romano, llegando hasta la actualidad. Estas joyas fueron localizadas en un asentamiento en la montaña de la Toscana donde, según se ha calculado, alrededor de los siglos III a. C. y III d. C., unos paisanos de la zona arrojaron a pozos miles de semillas de vino. Estos pozos y el barro acumulado durante años han hecho de cápsula del tiempo para dar con un hallazgo histórico.

El hallazgo que cambia la historia del vino

«Observaciones microscópicas y análisis de ADN de residuos de vino procedentes de ánforas romanas encontradas en Ucrania y de botellas de vinos toscanos recientes». Este es el nombre del artículo publicado en la revista Journal of Archaeological Science en el que se recogen unos datos que dejan claro que las semillas encontradas pertenecían al mismo clon de vid, que producía una uva blanca cultivada en época de etruscos y romanos y que fue a parar hasta países como Francia.

Esto quiere decir que 2.000 años atrás en la Toscana ya se producía vino blanco (ahora es clásico el tinto de la zona) y que además se exportaba al resto de Europa como si de otra mercancía se tratara. Los investigadores también han llegado a la conclusión de que la muestra encontrada coincide con la famosa Old Vine que procede de la ciudad de Maribor.

«Los resultados confirmaron que el material arqueológico podría estar relacionado con la variedad Sangiovese e indicaron la existencia de comercio romano de vino hasta lugares tan lejanos como Ucrania, mientras que los residuos recientes aportaron pruebas de la desaparición de variedades autóctonas de la Toscana como Gorgottesco, Mammolo, Verdello, Rossone y Tenerone, utilizadas para vinos de mesa hasta finales de los años setenta», se puede leer en el abstracto de este estudio.

Ahora los investigadores trabajan para intentar descifrar si esta variedad sigue presente en los vinos que se ponen en la mesa de hoy en día. De momento, se ha llegado a la conclusión de que la región de la Toscana, que siempre se ha caracterizado por su buen vino tinto, fue también referencia de la época en su producción de vino blanco y las semillas de esta variedad fueron la base de toda la riqueza vinícola de la zona.