Las abuelas cocineras lo tienen claro: «Para que la tortilla de patatas no quede seca, el truco es remover la patata con el huevo dentro de la sartén»
La tortilla de patatas es uno de los platos más representativos de la gastronomía española y también uno de los más sencillos de preparar. Patata, huevo, aceite y sal son suficientes para conseguir una receta que admite numerosas versiones y que forma parte tanto de las comidas familiares como de los bares y restaurantes.
La gran variedad de formas de cocinarla ha convertido además su preparación en una cuestión casi personal: más o menos cuajada, gruesa o fina, con cebolla o sin ella.
Sin embargo, conseguir una tortilla realmente jugosa requiere prestar atención a algunos detalles durante su elaboración, especialmente al momento de cuajar el huevo.
El truco para hacer una tortilla de patatas jugosa está en removerla
El secreto consiste en no dejar la mezcla de patata y huevo quieta nada más entrar en la sartén. La técnica que recupera la cocinera gallega Carmiña propone removerla durante los primeros minutos, con movimientos similares a los que se utilizan para preparar un revuelto.
El objetivo es conseguir que el huevo cuaje de manera uniforme antes de dejar que la masa adopte definitivamente la forma de tortilla. Al moverla, el calor se distribuye mejor por el conjunto y se evita que la parte que está en contacto directo con la sartén se reseque mientras el interior todavía permanece poco hecho.
Carmiña explica precisamente este truco en la cuenta de TikTok de su nieta Olaia López Prego (@olailopez_prego), donde muestra cómo remover la mezcla al principio de la cocción antes de dejar que la tortilla termine de hacerse. La técnica permite controlar mejor el punto del huevo y ayuda a conseguir una textura más jugosa en el interior.
El origen de la tortilla de patatas
Aunque existen diferentes teorías sobre el nacimiento de la tortilla de patatas, la primera referencia documentada se sitúa a finales del siglo XVIII. Helios informa de que según el científico Javier López Linage, en 1798 ya se preparaba en la zona de Villanueva de la Serena, en Extremadura, un plato elaborado con patata y huevo que buscaba ser nutritivo y económico.
Sin embargo, la historia más popular relaciona su origen con el general Tomás de Zumalacárregui durante las guerras carlistas. Según esta versión, en 1835, durante el asedio de Bilbao, el militar habría buscado un alimento sencillo y nutritivo para sus tropas.
La leyenda cuenta que una mujer preparó con los pocos ingredientes disponibles una mezcla de patata, huevo, aceite y, en algunas versiones, cebolla, dando lugar a la tortilla tal y como se popularizó posteriormente.
¿Tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla?
La tortilla de patatas con cebolla o sin ella es uno de los debates más habituales alrededor de este plato tradicional. No existe una única forma correcta de prepararla, ya que ambas versiones cuentan con numerosos seguidores.
La cebolla aporta un punto dulce y una textura diferente, especialmente cuando se cocina lentamente junto a la patata antes de incorporar el huevo. Para quienes prefieren una tortilla de sabor más sencillo, prescindir de este ingrediente permite que la combinación de patata y huevo tenga todo el protagonismo.
La elección también puede influir en el resultado final, aunque el punto de cocción y la calidad de los ingredientes son determinantes para conseguir una tortilla jugosa. En cualquier caso, tanto con cebolla como sin ella, remover la mezcla durante los primeros minutos puede marcar la diferencia en la textura interior.