Fiódor Dostoievski, escritor ruso: «Cuanto más quiero a la humanidad en conjunto, menos cariño me inspiran las personas en particular»
Séneca, el filósofo que en una frase te cambia la perspectiva
La reflexión de Agatha Christie sobre la vida que te emocionará: "Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante"
Miguel de Unamuno sobre cómo ser verdaderamente feliz: "No hay más felicidad que la de amar lo que nos hace sufrir"

Fiódor Mijáilovich Dostoievski fue uno de los grandes escritores del Imperio ruso y una de las figuras más influyentes de la literatura universal. Nacido en Moscú en 1821 y fallecido en San Petersburgo en 1881, su obra profundizó en la psicología humana y en los conflictos políticos, sociales, morales y espirituales de la Rusia del siglo XIX. A lo largo de su trayectoria abordó cuestiones filosóficas y religiosas relacionadas con la libertad, la culpa, la fe, el sufrimiento y la condición humana. Entre sus novelas más reconocidas se encuentran «Crimen y castigo» (1866) y «Los hermanos Karamázov (1880)».
«Cuanto más quiero a la humanidad en conjunto, menos cariño me inspiran las personas en particular». Dostoievski escribió este pasaje en 1880, durante el último año de su vida. Y decidió poner la reflexión en boca de un médico sin nombre, narrada además por otro personaje. Quizá así consiguió que la incomodidad de sus palabras no perteneciera por completo a un solo hombre, sino que pudiera reconocerse, de una forma mucho más inquietante, en cualquiera de nosotros.
«Cuanto más quiero a la humanidad en conjunto, menos cariño me inspiran las personas en particular»
Esta frase aparece en «Los hermanos Karamázov» como la confesión de un médico. El monje Zósima cuenta esta historia durante una conversación con una mujer de mundo que acaba de confesar su amor incondicional por la humanidad. Ella sueña con convertirse en enfermera, cuidar heridas y atender a los enfermos. Pero reconoce que no soportaría durante mucho tiempo la ingratitud de una persona a la que estuviera ayudando.
Zósima responde relatando la experiencia de un médico y reproduce sus palabras: «Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular, individualmente». El médico explicaba que podría llegar a sacrificarse por sus semejantes, pero que era incapaz de convivir durante dos días seguidos con una persona en la misma habitación.
Le bastaba un solo día para llegar a sentir rechazo incluso hacia las personas más excelentes. A una la encontraba insoportable porque permanecía demasiado tiempo en la mesa; a otra porque estaba resfriada y no dejaba de estornudar. Y cuanto mayor era su rechazo hacia el individuo, más intenso parecía ser su amor por la humanidad en conjunto.
Dostoievski presenta esta contradicción como una forma de autoengaño. Zósima habla de un «amor contemplativo», una forma de amor que puede quedarse en los buenos deseos y en las grandes declaraciones. El «amor activo», por el contrario, exige esfuerzo. Requiere paciencia, dominio de uno mismo y capacidad para convivir con las imperfecciones ajenas.
Son muchos los defectos que muestran los protagonistas de la obra pero terminan aprendiendo a amar sin condiciones. Ahí reside una de las grandes paradojas que plantea el escritor ruso: los seres humanos difícilmente pueden amar de manera absoluta, porque cada persona tiene su propio carácter, sus fortalezas y sus debilidades.
Hay días buenos y días malos, momentos de generosidad y otros de egoísmo, además de decepciones que pueden poner a prueba cualquier vínculo. Los personajes de Dostoievski están precisamente construidos a partir de esas contradicciones. En ellos conviven las dudas, el egoísmo, la generosidad, la culpa y el deseo de redención. Por eso sus novelas han ejercido una enorme influencia en el pensamiento y en la vida interior de generaciones de lectores.
La «Enciclopedia de Filosofía de Stanford» también ha destacado la importancia de su obra para comprender algunas cuestiones relacionadas con el existencialismo, entre ellas la condición humana, la libertad, el sentido de la vida y la relación que establecemos con los demás.
Citas de Fiódor Dostoievski
- «Sobre todo, no te mientas a ti mismo. El hombre que miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en el que no puede distinguir la verdad dentro de él, ni a su alrededor»
- «El misterio de la existencia humana no radica en mantenerse vivo, sino en encontrar algo por lo que vivir»
- «Amo a la humanidad, pero me sorprende que cuanto más amo a la humanidad como un todo, menos amo al hombre en particular»
- «El amor en acción es una cosa áspera y terrible en comparación con el amor en los sueños»
- «¿Qué es el infierno? Sostengo que es el sufrimiento de no poder amar»
- «El hombre es un misterio. Necesita ser descifrado, y si pasas toda tu vida desentrañándote, no digas que has perdido el tiempo»
- «Lo peor es que la belleza es misteriosa y terrible. Dios y el diablo están luchando allí y el campo de batalla es el corazón del hombre»
- «Nada es más fácil que denunciar al malhechor; nada es más difícil que entenderlo»
- «El hombre lo tiene todo en sus manos, y todo se le escapa por cobardía»
- «El dolor y el sufrimiento son siempre inevitables para una gran inteligencia y un corazón profundo»
- «Si quieres vencer al mundo entero, supérate a ti mismo»
Temas:
- Frases
- Frases célebres
- OKD