240 km rectos sin curvas, en pleno desierto y solitaria: la carretera recta más larga del mundo
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¿Te imaginas conducir durante más de dos horas sin mover el volante? La Highway 10 (Autopista 10) de Arabia Saudí, que ostenta el récord Guinness como la carretera recta más larga del mundo, tiene un tramo de 240 kilómetros completamente lineal. En sus orígenes fue construida como vía privada para el rey Fahd de Arabia Saudí, pero con el tiempo se convirtió en una infraestructura clave para el transporte de mercancías entre el interior del país y los Emiratos. Con una longitud de unos 1.480 kilómetros desde Ad Darb hasta la frontera con Emiratos Árabes Unidos, es el tramo entre Haradh y Al Batha el que ha ganado mayor notoriedad por no tener ni una sola curva.
Esta carretera atraviesa el Rub’ al Khali, conocido como el «Cuarto Vacío», el desierto de arena más grande del mundo, donde no hay montañas, ríos ni obstáculos geográficos que obliguen a desviar el trazado. Sólo arena y un horizonte prácticamente inalterable. La vía está completamente asfaltada y cuenta con dos carriles por sentido, soportando un tráfico constante de camiones. Los límites de velocidad varían según el tipo de vehículo: los turismos pueden circular hasta 120 km/h, los autobuses hasta 100 km/h y los camiones hasta 80 km/h.
La carretera recta más larga del mundo
@wm_ukThe longest straight desert road in the world in Saudi Arabia 240 km of silence and boredom! 😧🏜♬ original sound – wm_uk
Aunque pueda parecer fácil, conducir por la carretera más recta del mundo no resulta tan sencillo como parece, especialmente por la fatiga que genera el trayecto. La monotonía del paisaje desértico y la ausencia total de estímulos visuales pueden provocar somnolencia e incluso una peligrosa pérdida de concentración al volante. A esto se añade el riesgo ocasional de camellos que cruzan la calzada sin previo aviso. Así, a nivel mental puede convertirse en una auténtica prueba de resistencia.
«Conducir durante muchas horas se relaciona claramente con la siniestralidad en el tráfico, ya que con el tiempo tus capacidades para circular con seguridad van disminuyendo gradualmente, hasta llegar a límites muy peligrosos. Tu visión puede volverse borrosa, generando problemas para enfocar objetos en el campo visual y provocando una clara disminución de la agudeza visual. Asimismo, los dolores de nuca y de espalda son muy habituales y hacen incómoda la conducción, lo que suele repercutir en frecuentes y peligrosos cambios de postura», alerta la DGT.
Consciente de los riesgos que implica conducir por una vía tan monótona, el Ministerio de Transporte y Logística saudí ha puesto en marcha distintas mejoras de seguridad en la carretera recta más larga del mundo. Entre ellas se incluyen arcenes completamente asfaltados, marcas reflectantes en el pavimento (los conocidos como «ojos de gato»), barreras de protección, señales kilométricas y una completa señalización direccional y de advertencia. En este contexto, la atención del conductor resulta esencial, especialmente en una carretera con tan pocos estímulos visuales y cambios en el entorno.
La Ruta Panamericana
La carretera más larga del mundo es la Pan-American Highway, con una longitud aproximada de 17.848 kilómetros en su trazado principal, lo que le permite atravesar el continente americano de norte a sur, desde Prudhoe Bay en Alaska hasta Ushuaia, en Tierra del Fuego (Argentina).
En realidad, esta cifra corresponde únicamente a la ruta principal, ya que la Panamericana está formada por un conjunto de carreteras que atraviesan distintos países y regiones. Si se incluyen variantes y ramales, su longitud total puede alcanzar cerca de 30.000 kilómetros, aunque el Libro Guinness de los Récords suele situarla en más de 24.140 kilómetros repartidos a lo largo de 14 países.
Sus orígenes se remontan a la idea de un ferrocarril panamericano, pero fue en la Quinta Conferencia Internacional de Estados Americanos de 1923 cuando el proyecto se materializó, impulsado por el auge del automóvil. Para definir su trazado, la llamada «Expedición Brasileña de la Carretera Panamericana» recorrió el continente con el objetivo de seleccionar la ruta más viable. Bajo la dirección del teniente Leônidas Borges de Oliveira, junto al observador Francisco Lopes da Cruz y el mecánico Mário Fava, la expedición partió de Río de Janeiro en 1928 con dos Ford Modelo T y llegó a Washington D. C. 10 años después.
En América del Norte, la Panamericana atraviesa Estados Unidos y Canadá, ofreciendo a quienes la recorren la posibilidad de descubrir ecosistemas muy diversos, que van desde grandes llanuras hasta regiones boscosas y zonas montañosas. A continuación, al entrar en México, la ruta desciende hacia América Central, pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Después, en América del Sur, el trazado continúa por Colombia, Ecuador, Perú, Chile y finalmente Argentina.
La única excepción es el llamado Tapón del Darién, una zona sin conexión vial entre Panamá y Colombia. Este tramo interrumpido se debe a una combinación de factores geográficos, como selvas densas, pantanos y montañas, además de motivos ambientales y políticos que han impedido su construcción.