Maillol y Manolo Hugué: una amistad clave de la escultura moderna
La exposición de escultura es la primera dedicada a la obra de Aristide Maillol en una galería de arte española
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La Galería Leandro Navarro presenta a partir del 8 de enero Maillol-Manolo. La escultura pura, una exposición excepcional que pone frente a frente a dos maestros de la escultura del siglo XX: Aristide Maillol y Manolo Hugué. A través de una selección de quince esculturas de cada artista, acompañadas de una pequeña selección de dibujos, la muestra explora un encuentro marcado por la herencia griega arcaica, la luz mediterránea y el rigor constructivo.
La exposición no sólo supone un hito por la relevancia de las piezas, sino por ser la primera exposición dedicada a la obra de Aristide Maillol en una galería de arte española y la segunda que la Galería Leandro Navarro dedica a la obra de Manolo Hugué, tras la organizada en el año 2000.
Un diálogo forjado en los Pirineos
Aristide Maillol y Manolo Hugué (conocido simplemente como Manolo), vinculados a la efervescencia de París, consolidaron su amistad durante los años de la I Guerra Mundial en la zona de los Pirineos Orientales. A tan sólo unos 40 kilómetros de distancia —Maillol en Banyuls y Manolo en Céret—, ambos artistas se visitaban con frecuencia y mantuvieron un contacto que nutrió sus respectivas visiones de una escultura sobria, esencial y profundamente humanista.
Frente a las rupturas radicales de las vanguardias de su tiempo, ambos reinventaron la figura humana. Maillol realizó importantes aportes a la escultura moderna, retomando el equilibrio clásico y abordando una síntesis formal hacia la abstracción mediante su enfoque en la forma pura y la monumentalidad de la figura femenina. Todo ello estableció las bases para una nueva escultura figurativa y monumental que influenció profundamente a artistas posteriores de la primera mitad del siglo XX como Henry Moore.
Por su parte, Manolo fue uno de los artistas españoles más destacados de principios del siglo XX. Cercano al Noucentisme catalán, su escultura fusiona lo popular y lo clásico y destaca por sus volúmenes robustos y redondeados, acabados rugosos y una profunda conexión con temas mediterráneos y vitales (maternidades, campesinos, toreros). Exploró diversos materiales como bronce, piedra y madera para crear obras únicas y cargadas de espiritualidad y sencillez.
Entre las esculturas de Aristide Maillol el público podrá observar Buste de Vénus à la frange [Busto de Venus con flequillo, 1920-1928], una colección de obras en pequeño formato entre las que destacan dos estudios para su famosa escultura monumental Méditerranée y otras de mayor formato como Pomone à la tunique (c. 1920) y Jeune fille assise – Korda – 1er état (1936).
Por parte de Manolo Hugué destacan sus esculturas en bronce La Bacante (1934), de la que se conserva otro ejemplar en el Museo de Arte Moderno de Barcelona, y Femme assise (1930-1931), así como una bella colección de terracotas.
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