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‘Se tiene que morir mucha gente’: la serie sobre personajes odiosos a los que adoras

Ficción creada por Victoria Martín

serie Movistar
Macarena García y Anna Castillo en 'Se tiene que morir mucha gente' (Movistar PLUS).

Crítica sin spoilers de Se tiene que morir mucha gente, la nueva serie original de Movistar Plus+, creada por la humorista Victoria Martín (del podcast Estirando el chicle) y protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmah, entre otros. Una ficción divertidísima sobre personas odiosas a las que no quieres parecerte, pero con las que, por desgracia, te identificas. Una comedia generacional sobre amistad, depresión y otros dramas de la vida que saca más de una carcajada.

Sinopsis

Bárbara, Maca y Elena fueron juntas al colegio y 20 años después siguen siendo amigas, más o menos. Bárbara es una bomba de relojería: vive frustrada por su trabajo y está enganchada a las benzodiacepinas. Maca, con la que comparte piso, intenta salir adelante como actriz, aunque es camarera. Y Elena está embarazada tras casarse con un señor de 60 años que dirige hoteles. La crisis personal de Bárbara hará que todo explote.

Equipo

Se tiene que morir mucha gente está creada por Victoria Martín y basada en su best seller homónimo. Sandra Romero (Los años nuevos, Por donde pasa el silencio) dirige la serie junto a Victoria Martín y Nacho Pardo, que firman dos episodios. Esta serie original Movistar Plus+ está protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr junto a la joven Sofía Otero. Alba Galocha, Óscar de la Fuente, Ramón Rados y Yunez Chaib completan el reparto.

Envidiosas y entrañables

«Si te gustó Evidiosa (Netflix) tienes que ver esta serie», es la frase estrella con la que llevo días vendiendo a mi entorno. Se tiene que morir mucha gente. Y es que ambas ficciones (a la par que millones durante la historia) comparten personajes verdaderamente odiosos pero entrañables. Su falta de ética en ocasiones es tan reconocible que puede incomodar, pero, a pesar de su egoísmo y patetismo, son también víctimas de ellos mismos y eso, al final, es la fórmula perfecta para que el espectador empatice.

Victoria Martín ha hecho ficción con el humor al que nos tiene acostumbrados, aquel en el que reivindica nuestra parte oscura, lo que esconde nuestra educación social. De hecho, es imposible no ver al personaje (interpretado por la siempre creíble Anna Castillo) como un alter ego de la cómica. De hecho, Martín ha sido guionista  programas de comedia y esa es la profesión de Bárbara, lo que da pie a una sátira (exagerada pero certera) sobre los egos y las humillaciones en el mundo de la televisión. (De hecho, uno juega con la idea de a quién representa en la vida real al insoportable presentador del show ficticio en la serie: ¿Boncano, Buenafuente, Pablo Motos o todos a la vez?).

Lo que más interesa de Se tiene que morir mucha gente es su análisis sobre la depresión y cómo se muestra. Bárbara tiene visiones con yo de niña, trasunto de un Pepito Grillo cruel que la incita a tomar las peores decisiones. Es impactante ver a la jovencísima actriz Sofía Otero diciendo barbaridades y palabrotas.

También es cierto que la trama de la primera temporada da tumbos narrativos, que el foco se distorsiona en ocasiones y, a veces, el conjunto resulta repetitivo, pero, en general, la fórmula es acertada.

Las actrices están en estado de gracia y ayudan a entender no solo a sus personajes, sino ese tipo de amistad que es lo contrario a perfecta, pero, gracias a eso, es más real, más identificable.