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Los detalles de ‘La bola negra’ que pasan desapercibidos a simple vista: guiños, mensajes escondidos y referencias

Los mensajes y referencias incluidos por los Javis en 'La bola negra' descifrados y sin destripar la película

'La bola negra', rodando a los Oscar: pronósticos, rivales y las posibilidades reales de la película en la alfombra roja

El cine firmado por los Javis no está hecho, necesariamente, para la contemplación pasiva. La bola negra proyecta en pantalla mucho más que una historia sobre memorias entrecruzadas y anhelos acallados: la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi es un entramado de símbolos, referencias artísticas y homenajes cinematográficos.

El primer código visual se impone desde el imaginario sacro a través de la figura de San Sebastián, encarnado en una escultura reconocible incluso para quien no haya visto la película, a través del cartel que la promociona. San Sebastián, capitán de la Guardia Pretoriana, fue martirizado en el siglo III bajo el mandato de Diocleciano, tras manifestar abiertamente su fe cristiana. Condenado a morir acribillado por las flechas y atado a un poste, milagrosamente sobrevivió gracias a los cuidados de una devota. Ya recuperado, encaró de nuevo al emperador para afearle su tiranía, pero esta vez sí encontró un trágico final: Diocleciano ordenó azotarlo hasta la muerte.

La historia del arte consagró la estética del santo bajo la forma de un joven andrógino de torso desnudo, atado a un tronco y acribillado por saetas. Artistas como Sandro Botticelli -quien inmortalizó la escena para la iglesia florentina de Santa María Maggiore- o Guido Reni -cuyas versiones más célebres custodian los Museos Capitolinos de Roma y el Museo del Prado de Madrid- transformaron aquel martirio en una lección de belleza dolorosa y éxtasis.

Posteriormente, la literatura acentuó su carga erótica gracias a figuras como Thomas Mann, quien en La muerte en Venecia recurre a la descripción de un «joven San Sebastián» para definir a Tadzio, un personaje que fascina a Gustav von Aschenbach, un hombre maduro. El escritor alemán contribuyó a erotizar la figura de San Sebastián y coronarlo como el gran icono queer del santoral cristiano. Además, en La bola negra, el personaje encarnado por Guitarricadelafuente -que se encumbra sobre la talla del santo y lleva, de hecho, una cadena con una cruz al cuello- protagoniza una secuencia que bebe directamente de La mirada de Ulises (Theo Angelopoulos), al evocar el traslado de la estatua de Lenin a bordo de una barcaza.

Tal y como han compartido los Javis en diferentes ocasiones, los directores enviaron al equipo de La bola negra una lista de lecturas y películas para modular el tono visual y metafórico que ellos mismos han resignificado en el largometraje.

Por su parte, Penélope Cruz menciona en una de sus escenas memorables el nombre de Edmon. El guiño apunta a Asensio Marsal Martínez, conocido artísticamente como Edmond de Bries, una de las grandes figuras del transformismo en la España del primer tercio del siglo XX. El murciano conquistó a públicos populares y aristocráticos en los teatros del cuplé, donde imitó con maestría a las grandes divas de la época, como Pastora Imperio, Chelito o La Fornarina.

El entramado de guiños al cine prosigue con alusiones a grandes cineastas. Milo Quifes protagoniza un momento que recuerda irremediablemente al baile en la taberna de Cold War, la obra de Pawel Pawlikowski. A su vez, la escena de Guitarricadelafuente tocando la trompeta conecta al espectador con la escena final de La conversación, de Francis Ford Coppola. Del mismo director procede el eco de Apocalypse Now, visible cuando Penélope Cruz se sitúa sobre un tanque, en un paralelismo directo con la llegada del helicóptero y las playmates ante la tropa.

Aunque existen pinceladas más sutiles aún. En el gorro de uno de los marineros -que se ven también en el tráiler- aparece, casi de manera imperceptible, la palabra «amor» bordada, de la misma forma que muestra un dibujo trazado por el propio Federico García Lorca, con el que ilustró uno de sus poemas. Al mismo tiempo, la gestualidad de los personajes y sus posturas remiten a las pinturas del griego Yannis Tsarouchis. Resulta inevitable, además, establecer una conexión con Querelle de Rainer Werner Fassbinder, adaptación de la novela de Jean Genet. En ella, la vestimenta militar pierde su sentido institucional para convertirse en un fetiche, una armadura de erotismo y deseo clandestino.

Por otro lado, en una de las escenas que comparten Guitarricadelafuente y Miguel Bernardeau, puede parecer que ambos componen un cuadro vivo con cierta similitud a la disposición de La Piedad, como si se estuviera reinterpretando la imaginería religiosa en clave de tragedia pasional.

También la huella de Pedro Almodóvar atraviesa La bola negra con un sello manifiesto. Se percibe tanto en la devoción por sus ejes temáticos habituales -el retorno al entorno rural o el trauma del vínculo maternofilial-, reelaborados con el sello de los Javis, como en su propio nombre, escrito explícitamente en una pegatina mencionada dentro de la historia contextualizada en 2017, la protagonizada por Carlos González.

Aún más directa resulta la cita a Titanic. La frase «el corazón de un maricón es un océano lleno de secretos» le da la vuelta a la célebre frase pronunciada por la anciana Rose en la cinta de James Cameron: «El corazón de una mujer es un océano profundo de secretos».

El plano textual vuelve a crear un nexo con García Lorca. El texto original de las cuatro páginas manuscritas que existen de La bola negra aflora cuando la hermana de Carlos, interpretada por Natalia de Molina, se queja de no poder pasear, acercarse al río o trepar a los árboles, lamento que coincide con lo escrito por el autor granadino en su obra inacabada.

Como contrapunto a tanta solemnidad, la escena en la que Lola Dueñas orina irrumpe como un gesto fruto de la improvisación, consecuencia de la urgencia que sintió la actriz por la gran cantidad de agua que bebe durante los rodajes, un instante de catarsis terrenal que rompe la solemnidad académica de La bola negra, que en sólo 3 días ha recaudado más de 4,7 millones de euros.