Desmontamos el mito de que comer hidratos por la noche es malo
Durante años se ha dicho que comer hidratos de carbono por la noche era perjudicial y un obstáculo para perder peso. Pero no siempre es así
Comer hidratos de carbono por la noche es malo. ¿Cuántas veces habremos oído esa afirmación tan contundente como si fuera una cátedra? Es uno de los grandes mitos en cuestiones de alimentación que se ha extendido y transmitido durante décadas. Sus detractores inciden en que el arroz, los cereales o el pan eran enemigos en horas tardías si lo que se quería era perder peso. ¿Estaban en lo cierto? Rotundamente no
El primer motivo es que no hay una base científica que sostenga este pensamiento. Se suele aludir a que por la noche nuestro metabolismo actúa más lento y quema menos calorías. También que los hidratos generan una energía que, si no se gasta, se almacena en forma de grasa. Sin embargo, el organismo continúa gastando calorías incluso durmiendo. Lo verdaderamente importante es tener un control calórico acertado y equilibrado en función de las características del metabolismo basal de cada persona.
De hecho, hay estudios que prueban que sí que es posible adelgazar comiendo hidratos de carbono por la noche. En Reino Unido se tomaron muestras diferentes de población con obesidad que los consumía durante el día (desayuno y comida) y otros para cenar. El resultado fue sorprendente: aquellos que cenaban hidratos perdían un 2% más de peso que los que los comían durante el día. En este sentido, la dietista Marta Casas afirma que «Hay una extraña creencia que según ritmos circadianos dicen que tenemos una mayor resistencia a la insulina por la noche y que nos sientan mal, pero es todo lo contrario».
Lo que sí sucede es que hay dos grupos de hidratos: los de absorción rápida y los lentos, siendo los segundos los de mejor calidad. ¿Por qué? Tardan más en digerirse y su impacto es menor, además de aportar más nutrientes que los primeros. He aquí el boniato, el arroz integral, la quinoa o la avena. Además, ayudarán a que el cuerpo tire de la reserva de grasa para obtener energía en vez del glucógeno. Por el contrario, en el primer grupo encontraríamos el azúcar, la miel y productos procesados, nada recomendables para la salud.
Por lo tanto, podemos concluir que sí que se puede comer hidratos de carbono por la noche, pero en su justa medida. Lo importante es no exceder el tope de calorías que cada uno tenga fijado en su dieta y llevar un estilo de vida activo. Obviamente, también es conveniente evitar los alimentos fritos, harinas refinadas y demás platos precocinados. Dile sí al arroz o la patata para cenar.
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