Teatro Kapital y Quintoelemento: el éxito imbatible del templo del ocio en el verano de Madrid
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Hablar de ocio nocturno y restauración en la capital es, inevitablemente, hablar de Teatro Kapital (Atocha, 125). En nuestra reciente visita al emblemático edificio conversamos con David de las Heras, director general de Teatro Kapital y del restaurante Quintoelemento, quien nos abrió las puertas de este gigante de más de 4.500 metros cuadrados para descubrir los secretos de un éxito que ya suma más de tres décadas.
Frente a las modas pasajeras, De las Heras lo tiene claro: «Las marcas históricas desaparecen cuando viven de la nostalgia. Nosotros preferimos respetar nuestra identidad mientras nos reinventamos temporada tras temporada». Y vaya si lo hacen. Lejos de ser únicamente una discoteca, el complejo se ha consolidado como un auténtico parque temático del entretenimiento donde caben desde una cena espectáculo hasta una coctelería de autor y siete plantas de diversión.
Una experiencia integral en sus siete plantas
Durante nuestra charla, el director general nos explicó cómo el edificio está diseñado para que cada cliente construya su propia noche a medida, sin necesidad de cambiar de local. Con tres pistas de baile, zonas dedicadas al reguetón y música latina, salas de karaoke y una impresionante bodega con más de 400 referencias, la diversidad es la gran seña de identidad de la casa.
A diferencia de otros modelos del sector que concentran todo su esfuerzo y presupuesto en el caché de un único artista internacional, la apuesta de Kapital es firme y constante: «Nuestro mayor reto no es contratar al artista más famoso, sino conseguir que el cliente quiera volver independientemente de quién actúe esa noche».
Su filosofía prioriza una programación variada los cinco días de la semana, respaldada por un equipo de profesionales que cada noche se entrega al público.
Restaurante Quintoelemento: un viaje sensorial en Atocha, 125
Coronando el edificio, el restaurante Quintoelemento ocupa las dos últimas plantas, dando vida a un nuevo modelo de restauración que ofrece una experiencia totalmente integral para el consumidor. Aquí todos los sentidos importan: su decoración, cuidada al milímetro, se fusiona con una propuesta audiovisual de lo más innovadora para transportar al comensal a través de los cuatro elementos universales: tierra, fuego, aire y agua.
La experiencia gastronómica de Quintoelemento busca agudizar cada uno de los sentidos del cliente mediante la fusión de la cocina casual con experiencias inmersivas. Gracias a su avanzado sistema de proyecciones, el espacio se transforma por completo, haciendo que el trayecto visual del comensal vaya cambiando y evolucionando al mismo ritmo que lo hacen sus platos.

Lacava y la joya de la corona: el ‘Sky Restaurant’
En la sexta planta se encuentra Lacava, un espacio exclusivo de 300 metros cuadrados reservado para grupos selectos que buscan una experiencia más íntima, rodeados de una cuidada bodega de vinos con más de 400 referencias. En la séptima planta se encuentra el Sky Restaurant, con una superficie de 800 metros cuadrados. Su espectacular cúpula es un elemento clave de la experiencia, ya que cuenta con una de las mayores pantallas cóncavas retráctiles del mundo (180 metros cuadrados de superficie con calidad 4K) que permite, según el momento de la velada, disfrutar de las proyecciones o abrirse para contemplar directamente las estrellas del cielo de Madrid.
Alta cocina y creatividad en la mesa
Durante nuestra visita pudimos comprobar de primera mano la enorme calidad de producto y la creatividad desbordante que define cada propuesta culinaria de la casa, firmada por el chef Juan Suárez de Lezo.
Un desfile de sorprendentes sabores fusión de cocina asiática, latinoamericana y mediterránea que incluye creaciones como: cono crujiente de tajín, con tartar de atún toro, marinado en sake y culminado con un helado de miso y jamón ibérico; sam de panceta aderezado con un toque de tajín y mayonesa de kimchi; tortillita de camarones con hamachi y un toque de cebolla roja; usuzukuri de atún toro y atún rojo, acompañado de huevas de arenque y una delicada salsa ponzu; niguiris de autor, como el de quisquilla con huevo de codorniz, el de vieira con mousse de trufa, jalapeño y huevas de yuzu o el excepcional de Wagyu 5 Premium con café; taco hindú de pato y carrillera, con una base de lenteja, rulo en el centro y rematado con cebolla morada, cilantro y cebollino. Y como broche dulce, una exquisita tarta de zanahoria con plátano, helado de vainilla y mantequilla tostada.
Tal y como nos comentaba David de las Heras sobre la evolución del ocio: «El cliente ya no sale únicamente a bailar; busca experiencias completas donde la gastronomía, el espectáculo, la tecnología y el servicio personalizado formen una unidad coherente».

El cliente como el verdadero protagonista
Para el equipo de Kapital, la magia de la noche gira por completo alrededor de quien la vive. Inspirados en la esencia del mítico Pachá Ibiza, buscan que cada persona que cruce la puerta se sienta un invitado especial y no un cliente anónimo.
- Un ambiente único: espacios con personalidad propia adaptados tanto al público local como a los miles de visitantes internacionales que llegan a Madrid.
- Calidez humana: un equipo volcado en ofrecer cercanía, pasión y un trato impecable.
- Comunidad generacional: generar recuerdos inolvidables que se transmiten de generación en generación.
Al despedirnos de David de las Heras, nos quedamos con una idea clara: conseguir que, al salir por la puerta de Atocha, 125, cualquier visitante piense que su noche sólo podía haberla vivido en Madrid, concretamente, en Teatro Kapital.
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