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Es uno de los famosos más queridos de España, pero de pequeño sufrió bullying: «Tuve algún síntoma de depresión»

Carlos Sobera ha hablado abiertamente de los problemas que tuvo durante su infancia

El presentador ha dejado claro que ha sido feliz, aunque se ha enfentado a situaciones difíciles

"Con ocho o nueve años tuve algún síntoma de depresión", ha comentado al respecto

La trayectoria profesional de Carlos Sobera es una de las más reconocibles de la televisión española. Durante décadas ha construido una carrera sólida como presentador, actor y comunicador, convirtiéndose en uno de los rostros más familiares para el público. Sin embargo, detrás de esa imagen de seguridad y cercanía se esconde también una historia personal marcada por algunos episodios difíciles durante su infancia. «Con ocho o nueve años tuve algún síntoma de depresión», confesó en una ocasión. Y nosotros hemos echado la vista atrás para descubrir cómo fue la historia que vivió.

Antes de consolidarse como presentador, Sobera desarrolló también una trayectoria académica como profesor de Publicidad en la Universidad del País Vasco, además de participar en proyectos teatrales y cinematográficos. A sus 65 años, cumplidos el pasado verano, mantiene una presencia constante en los medios y sigue siendo uno de los comunicadores más valorados por la audiencia.

La vida privada de Carlos Sobera

A pesar de su habitual discreción respecto a la vida privada, Carlos Sobera ha compartido en varias ocasiones algunos recuerdos de su infancia. Nació y creció en Barakaldo, en la margen izquierda de la ría de Bilbao, una zona profundamente marcada durante décadas por la actividad industrial.

Durante su participación en el programa Planeta Calleja, presentado por Jesús Calleja, el comunicador recordó cómo era aquel entorno en los años sesenta. En una conversación distendida mientras afrontaban distintas actividades de aventura, habló con franqueza de una etapa que, pese a ser en general feliz, también tuvo momentos complicados.

Carlos Sobera posando. (Foto: Gtres)

El presentador explicó que durante su niñez llegó a experimentar algunos síntomas relacionados con la depresión. Tenía entonces ocho o nueve años y, según relató, el contexto en el que vivía influyó notablemente en su estado de ánimo. El Barakaldo de aquella época estaba dominado por el paisaje industrial de los Altos Hornos de Vizcaya, cuya actividad definía la vida cotidiana de la zona.

Carlos Sobera y el acoso escolar

El propio presentador ha contado que, por desgracia, sabe lo que es el acoso escolar. Lo contó públicamente durante una conversación con uno de los participantes de First Dates, cuando el concursante confesó que acudía a su cita con cierta inseguridad debido al bullying que había sufrido durante su infancia.

Para tranquilizarlo, Carlos Sobera decidió compartir su propia experiencia. Recordó que, cuando era pequeño, algunos compañeros se burlaban de su aspecto físico. Según explicó, era un niño bajito, algo regordete y con orejas prominentes, características que lo convirtieron en blanco de comentarios y bromas en el colegio.

Aunque habló de ello con el tono sereno que lo caracteriza, el presentador reconoció que aquellas situaciones no fueron fáciles de gestionar en su momento. Como ocurre con muchos casos de acoso escolar, las burlas constantes podían afectar a la autoestima y generar inseguridades en edades especialmente sensibles.

A pesar de todo, el propio Sobera ha explicado que esas experiencias también contribuyeron a moldear su carácter. Con el paso del tiempo aprendió a relativizar aquellos episodios y a afrontarlos con sentido del humor, una actitud que hoy forma parte de su personalidad pública.

La infancia de Carlos Sobera

Otro de los recuerdos que el presentador ha compartido en distintas entrevistas tiene que ver con su etapa escolar. Estudió en el colegio de los Paúles, un centro religioso que, como era habitual en aquella época, separaba al alumnado por sexos.

En una entrevista concedida al periodista Iñaki López en la cadena Euskal Telebista, Sobera evocó con humor sus dificultades en la asignatura de Educación Física. Según explicó, tenía un profesor especialmente exigente que obligaba a los alumnos a realizar ejercicios que a él le resultaban particularmente complicados.

Uno de esos ejercicios consistía en saltar el potro, una prueba gimnástica que muchos estudiantes recuerdan con cierta aprensión. El propio presentador ha contado que, en su caso, aquella actividad se convirtió en una auténtica pesadilla. Con su habitual ironía, llegó a referirse a ese aparato como «el potro de tortura».

Recordaba que necesitaba numerosos intentos para conseguir superar el ejercicio y que, incluso así, apenas lograba aprobar la asignatura con calificaciones muy ajustadas. Hoy lo relata con una sonrisa, pero en su momento fue una fuente más de frustración dentro de su experiencia escolar.

El libro de Carlos Sobera

Muchos de estos recuerdos quedaron recogidos años después en su libro A contracorriente, una obra en la que el presentador repasa distintas etapas de su vida, desde su infancia hasta su consolidación profesional.

La publicación del libro no sólo sorprendió a los lectores, sino también a su propia familia. De hecho, confesó que algunas de las anécdotas eran completamente desconocidas para sus hijas. Al leerlas, descubrieron aspectos de la infancia de su padre que hasta entonces nunca había comentado en casa.

La reacción de su hija menor fue especialmente emotiva. Según explicó el propio presentador, la joven se conmovió al conocer que su padre había atravesado momentos difíciles durante la niñez y llegó a llorar al leer algunos de esos pasajes. Para Sobera, aquella reacción fue especial y nunca la olvidará.