Gustavo Oliva, referente del pádel, se despide tras ser diagnosticado con un cáncer colorrectal metastásico: «Mi vida llega a su fin»
Gustavo Oliva ha compartido una emotiva carta de despedida tras conocer que padece un cáncer
Oliva padece un cáncer colorrectal irreversible con metástasis en el hígado, el bazo y numerosos ganglios linfáticos
El fundador de Padel Academy Barcelona ha reconocido que la enfermedad ya estaba muy avanzada cuando aparecieron los primeros síntomas

Gustavo Oliva, jugador, entrenador y fundador de Padel Academy Barcelona, ha compartido una carta de despedida en la que reflexiona sobre su vida después de conocer el alcance irreversible del cáncer colorrectal que padece. A sus 58 años, el catalán ha decidido hacer pública la situación que atraviesa y aprovechar sus últimos momentos para compartir unas palabras con sus familiares, amigos y todas las personas que le han acompañado durante su trayectoria personal y profesional. «Mi vida en la Tierra llega a su fin en breve, y mientras pueda, quería compartir un par de reflexiones», ha escrito en una publicación que ha convertido en una despedida marcada por la serenidad, el agradecimiento y la importancia de aprovechar el tiempo.
Oliva ha explicado que su enfermedad se encuentra en una fase avanzada, con metástasis en el hígado, el bazo y numerosos ganglios linfáticos. Según ha relatado, cuando aparecieron los primeros síntomas, el cáncer ya estaba muy desarrollado, una circunstancia que le ha llevado a reflexionar sobre la importancia de la prevención y de no descuidar las revisiones médicas. «Siguiendo la prevención aconsejada, seguro que se hubiera detectado a tiempo», ha señalado, reconociendo también que su buen estado de salud durante años le llevó a confiarse y a no prestar suficiente atención a los controles básicos. Una reflexión que comparte ahora desde su propia experiencia y con la intención de recordar que sentirse bien no siempre significa que no exista un problema de salud.
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El entrenador también ha puesto en perspectiva su edad y el momento vital en el que se encuentra. «Irte con 58 años en nuestros tiempos y nuestro entorno es pronto», ha reconocido, consciente de que todavía tenía mucho por vivir. Sin embargo, lejos de centrar su mensaje únicamente en la tristeza de la despedida, ha explicado que se siente afortunado por la vida que ha tenido y por las personas que han formado parte de ella. Oliva asegura haber disfrutado de una existencia plena y feliz, una sensación que le permite afrontar este momento con una tranquilidad que nunca habría imaginado. Sus palabras reflejan el deseo de despedirse desde la aceptación, poniendo el foco en todo lo vivido y en los vínculos que ha construido a lo largo de los años.
El agradecimiento a su familia y a sus amigos
Una de las partes más emotivas de su mensaje está dedicada a las personas que han estado a su lado durante su vida. Gustavo Oliva ha querido agradecer expresamente el cariño recibido de su familia y de sus amigos, a quienes considera una parte esencial de su bienestar. «Mi familia me quiere muchísimo, y me he intentado rodear de unas amistades de las cuales me siento muy afortunado», ha escrito, destacando el valor de mantener cerca a quienes le aceptan tal y como es y le hacen sentirse querido. En su reflexión, el catalán también ha compartido una lección que considera fundamental: «He aprendido a tener relación con quien estás a gusto, te quiere y te hace sentir tal cual como eres».
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Con estas palabras, Oliva ha reivindicado la importancia de rodearse de personas que aporten tranquilidad y afecto, especialmente en los momentos más difíciles. Su carta no se limita a comunicar la gravedad de su enfermedad, sino que también funciona como un reconocimiento a quienes han compartido con él distintas etapas de su vida. «Muchísimas gracias familia, muchísimas gracias amigos», ha añadido antes de cerrar su mensaje con una despedida tan breve como contundente: «Hasta siempre familia. Hasta siempre amigos». Unas palabras con las que ha querido dejar constancia de su gratitud hacia su círculo más cercano y despedirse de quienes han sido importantes para él.
Más de 25 años dedicados al pádel
La trayectoria de Gustavo Oliva ha estado estrechamente vinculada al mundo del pádel, tanto desde la competición como desde la formación de jugadores. A lo largo de más de 25 años de carrera, el catalán se ha consolidado como jugador, entrenador y promotor de este deporte, con una labor que ha desarrollado dentro y fuera de España. En 2012 llegó a situarse entre los 50 mejores jugadores del país y entre los diez primeros de Cataluña, una etapa que refleja su presencia en el circuito competitivo. Posteriormente, entre 2014 y 2017, ejerció como capitán de la selección catalana, asumiendo una responsabilidad que le permitió seguir ligado al deporte desde una perspectiva colectiva.
Además de su faceta como jugador, Oliva impulsó proyectos destinados al desarrollo y la enseñanza del pádel. Entre ellos destaca la fundación de Padel Academy Barcelona, una iniciativa vinculada a su experiencia y a su dedicación a este deporte. Su recorrido profesional también le llevó a gestionar el Circuito Centroeuropeo de Pádel y a trabajar como entrenador en la federación húngara MAPASZ, ampliando su actividad más allá del ámbito catalán. Una trayectoria que ha combinado la competición, la formación y la organización deportiva, y que le ha permitido mantener una relación con el pádel durante décadas.