La colección de coches de Marc Cucurella: el futbolista que rompe con los caprichos habituales de las estrellas del fútbol
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Cuando un futbolista alcanza la élite, la imagen que muchos aficionados tienen en la cabeza es casi siempre la misma: superdeportivos imposibles, coches exclusivos y garajes donde se acumulan modelos que parecen sacados de una película. Sin embargo, no todas las estrellas del fútbol siguen ese camino. Marc Cucurella ha elegido una filosofía diferente, una mezcla de lujo, comodidad y potencia que se aleja bastante de los tópicos habituales asociados a los grandes nombres del deporte.
El lateral catalán, protagonista de una nueva etapa tras su llegada al Real Madrid, no sólo llama la atención por lo que ocurre sobre el terreno de juego. Fuera del fútbol, sus decisiones también despiertan curiosidad, especialmente cuando se trata de sus coches. En una época donde muchos jugadores presumen de colecciones repletas de Ferrari, Lamborghini o modelos de edición limitada, Cucurella parece haber apostado por algo más equilibrado: vehículos premium, potentes y capaces de encajar en el día a día sin necesidad de buscar una imagen excesivamente llamativa.
Su garaje conocido hasta ahora está marcado por dos nombres muy diferentes entre sí: un Audi Q7 y un Mercedes-AMG G 63. Dos vehículos que representan dos caras del futbolista: por un lado, la comodidad y la practicidad; por otro, la fuerza y el carácter de un auténtico icono del automóvil. Y precisamente esa combinación es la que hace que su elección resulte más curiosa que la de otros compañeros de profesión.
Audi Q7: el lado más familiar y práctico de Marc Cucurella

Uno de los modelos asociados al futbolista es el Audi Q7, un SUV de grandes dimensiones que se ha convertido en una de las elecciones favoritas entre deportistas profesionales y personas que buscan un vehículo de lujo sin renunciar a la funcionalidad. No es el típico coche pensado únicamente para llamar la atención, sino un modelo diseñado para ofrecer espacio, confort y tecnología en cada trayecto.
Con más de cinco metros de longitud, el Audi Q7 destaca especialmente por su amplitud interior y por la posibilidad de contar con hasta siete plazas, algo que lo convierte en una opción muy versátil. Su gran capacidad de carga, la calidad de sus materiales y la sensación de comodidad al volante explican por qué este tipo de SUV se ha convertido en una presencia habitual en los aparcamientos de los grandes futbolistas.
Además, incorpora elementos propios de un vehículo de alta gama, como la suspensión adaptativa, numerosos asistentes de conducción y el sistema de tracción integral quattro, una tecnología que mejora la estabilidad y la seguridad en diferentes situaciones. La elección del Q7 también encaja con la imagen que Cucurella ha transmitido durante los últimos años: un jugador cercano, familiar y alejado de una excesiva necesidad de exhibición. Es un coche de lujo, pero con una lógica muy clara detrás.
Mercedes-AMG G 63: el coche que demuestra que también disfruta de la potencia

Pero si el Audi Q7 representa la parte más racional del garaje de Cucurella, el Mercedes-AMG G 63 es la elección más emocional y llamativa. Estamos ante uno de los todoterrenos más reconocibles del mundo, un modelo que ha conseguido convertirse en mucho más que un simple vehículo gracias a su diseño inconfundible y a su enorme presencia en carretera.
Sus formas cuadradas, sus líneas rectas y su aspecto robusto mantienen la esencia de un modelo que nació como un vehículo preparado para enfrentarse a terrenos complicados, aunque con el paso de los años terminó transformándose en un símbolo de lujo. Hoy es uno de esos coches que aparecen habitualmente vinculados a futbolistas, empresarios y celebridades internacionales.
Bajo su enorme carrocería esconde una mecánica que poco tiene que ver con su apariencia de todoterreno tradicional. El Mercedes-AMG G 63 cuenta con un motor V8 biturbo de 4,0 litros que supera los 580 CV de potencia, unas cifras que le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de cuatro segundos pese a su tamaño y peso.
Su precio también está al nivel de su imagen. Puede superar ampliamente los 200.000 euros, especialmente cuando se añaden opciones de personalización, algo bastante habitual entre sus propietarios. Precisamente ahí está una de las claves de este modelo: ofrece prestaciones, y también una enorme capacidad para convertirse en un coche único.