ENTREVISTA

Amaia Salamanca lleva su preocupación como madre a su primer corto y alerta sobre las pantallas: «Son como el alcohol»

Ver vídeo
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Amaia Salamanca ha encontrado una nueva forma de contar historias. Después de años delante de las cámaras, la actriz se ha puesto por primera vez detrás de ellas para dirigir Empatía, un cortometraje con el que aborda una de las cuestiones que más le preocupan de la sociedad actual: el impacto de las pantallas, las redes sociales y la inteligencia artificial en la salud mental de los adolescentes. Un proyecto que nace de su curiosidad por los cambios que está experimentando la sociedad, pero que también tiene una vertiente personal. La maternidad le ha llevado a reflexionar sobre cómo crecen las nuevas generaciones y sobre las herramientas que tienen los adultos para acompañarlas en un mundo digital que evoluciona mucho más deprisa de lo que a menudo son capaces de asimilar.

Durante el evento solidario Reflejo de un Compromiso, Amaia Salamanca ha hablado con COOL sobre una realidad ante la que reconoce que no tiene todas las respuestas y que también genera incertidumbre entre muchos padres. «Un adolescente es un cerebro en desarrollo», recuerda al explicar por qué considera importante prestar atención a la relación de los menores con la tecnología. A su juicio, la facilidad con la que acceden a las pantallas obliga a reflexionar sobre sus posibles consecuencias, especialmente durante una etapa en la que están construyendo su identidad y su manera de relacionarse con el mundo. «Igual que se limita en su día el alcohol, el tabaco y cosas que a lo mejor no nos damos cuenta de lo que pueden llegar a hacer, las pantallas también pueden generar adicciones», advierte.

Amaia Salamanca en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Amaia Salamanca en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)

La actriz pone el foco en una cuestión que va más allá del tiempo que los jóvenes pasan delante del móvil. También le preocupa cómo influye ese universo digital en la percepción que tienen de sí mismos y de la realidad. La exposición constante a las redes sociales, la comparación con otras personas y el acceso a contenidos de todo tipo pueden condicionar la manera en la que los adolescentes se ven y se relacionan con los demás. Por eso, considera fundamental que los adultos no permanezcan al margen de una conversación que afecta directamente al bienestar emocional de los más jóvenes. «Muchas veces tampoco nosotros mismos, como adultos, tenemos dudas de cómo gestionar todo esto… A veces, los padres tampoco sabemos cómo hacerlo», admite al hablar de la dificultad de establecer límites en un entorno tecnológico que no deja de transformarse.

La llegada de la inteligencia artificial añade una nueva dimensión a ese desafío: ya no se trata únicamente de decidir cuánto tiempo pueden pasar los menores conectados, sino también de ayudarles a distinguir entre lo real y lo que encuentran a través de una pantalla. Amaia no pretende ofrecer una solución definitiva ni presentarse como una experta en educación digital. Su intención, explica, es contribuir a que se hable de ello y a que cada vez más personas sean conscientes de lo que está en juego.

Amaia Salamanca y su reflexión sobre la tecnología como madre

La preocupación de Amaia Salamanca por la salud mental de los adolescentes también tiene una raíz personal. La actriz es madre de tres hijos junto a Rosauro Varo y reconoce que la maternidad influye en su manera de observar los cambios sociales y de plantearse determinadas cuestiones. «Ser madre» también implica preguntarse cómo evolucionan los niños, qué situaciones pueden encontrarse a medida que crecen y de qué manera pueden ayudarles los adultos a desenvolverse en un entorno que no existía de la misma forma cuando sus padres eran jóvenes. «Quiero que llegue al mayor público posible, porque quiero que todo el mundo tenga ese punto de conciencia al respecto», explica sobre la intención que hay detrás de su proyecto. En su caso, la preocupación profesional y la personal conviven: por un lado, le interesa dar visibilidad a un asunto que afecta a las nuevas generaciones; por otro, reconoce que observar el crecimiento y la educación de sus propios hijos le lleva a pensar en cómo pueden ayudarles a afrontar los retos del futuro.

Amaia Salamanca en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Amaia Salamanca en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)

La intérprete, sin embargo, evita plantear el debate como una lucha entre la tecnología y quienes quieren proteger a los menores de ella. Es consciente de que las redes sociales y las herramientas digitales también ofrecen oportunidades, tanto para comunicarse como para dar visibilidad a proyectos profesionales. «No quiero estar en contra de la tecnología. Simplemente, es un equilibrio, ni una cosa ni la otra», señala. Su postura pasa por aprovechar las posibilidades que ofrecen estos avances sin ignorar sus riesgos, con especial atención a las consecuencias que pueden tener sobre la salud mental de los adolescentes.

Esa misma ambivalencia aparece cuando habla de su propia relación con las redes sociales y de la exposición pública que acompaña a su profesión. Amaia sabe que cualquier declaración puede convertirse en un titular y que los comentarios sobre su vida o su trabajo pueden alcanzar una dimensión difícil de controlar. «Muchas veces, cualquier cosa que dices, un titular o cualquier cosa, llega a todas partes y se forma un escándalo», reflexiona. Una situación que puede resultar incómoda, especialmente cuando la conversación pública pasa de un asunto a otro sin apenas detenerse, pero que forma parte de la realidad de quienes viven bajo el foco mediático.

La actriz reconoce que esa exposición puede generar momentos en los que apetece desconectar, aunque tampoco pierde de vista las oportunidades que ofrecen las plataformas digitales. En su caso, las redes permiten acercar sus proyectos a un público mucho más amplio, una ventaja que considera especialmente relevante para quienes trabajan en el mundo audiovisual.

Empatía, el sueño de Amaia Salamanca detrás de las cámaras

Todas estas inquietudes encuentran un espacio en Empatía, el cortometraje con el que Amaia Salamanca debuta como directora. La producción, protagonizada por Manuela Velasco y Unax Hayden, aborda la salud mental y pone el foco en los adolescentes y en el entorno tecnológico en el que están creciendo. Para la actriz, dirigir era un objetivo que quería cumplir y que le ha permitido explorar una faceta diferente de su profesión, asumiendo responsabilidades que hasta ahora había vivido desde el otro lado de la cámara.

El proyecto también le ha abierto la puerta a descubrir etapas del proceso audiovisual que no había experimentado de la misma manera. Amaia explica que, además de dirigir, se ha implicado en la producción y que ahora está aprendiendo sobre el montaje y la posproducción. Una parte del trabajo que le está permitiendo comprender mejor todo lo que ocurre después del rodaje y que ha ampliado su perspectiva sobre la creación de una obra audiovisual. «Estoy aprendiendo muchísimo», reconoce, satisfecha de haber dado un paso que llevaba tiempo queriendo afrontar.

Lejos de dar por cerrada esta experiencia con el rodaje, la actriz continúa descubriendo todo lo que implica sacar adelante un cortometraje. Todavía no puede concretar cuándo llegará el estreno, ya que el proyecto se encuentra en una fase en la que los plazos dependen de las distintas etapas que quedan por completar. Su deseo es que pueda ver la luz lo antes posible, aunque prefiere no adelantar una fecha que todavía no está confirmada.