La Reina Isabel II quiso devolver a Lady Di lo que le había quitado tras divorciarse de Carlos: ocurrió el día de su funeral
Isabel II propuso devolver a Diana el título de Alteza Real el mismo día de su funeral
La princesa había perdido este tratamiento tras su divorcio de Carlos III
Spencer rechazó la propuesta al considerar que llegaba demasiado tarde
La historia de Diana de Gales vuelve a poner en el foco a la familia real británica casi tres décadas después de su muerte. Los nuevos extractos de Swan Song: Diana, My Sister, el libro que su hermano Charles Spencer publicará el próximo 22 de septiembre, revelan ahora un episodio desconocido hasta la fecha y relacionado directamente con uno de los aspectos que más dolieron a la princesa tras su divorcio de Carlos. Según relata el conde Spencer, la reina Isabel II propuso devolver a Diana el tratamiento de Alteza Real el mismo día de su funeral, celebrado el 6 de septiembre de 1997 en la Abadía de Westminster. Una oferta que llegó demasiado tarde para la princesa y que su hermano decidió rechazar al considerar que habría sido para ella un reconocimiento meramente póstumo.
Diana había perdido el tratamiento de Su Alteza Real después de que su divorcio del entonces príncipe Carlos se hiciera efectivo en agosto de 1996. Aunque conservó el título de princesa de Gales, dejó de ser oficialmente Her Royal Highness, una consecuencia de la ruptura que, según cuenta ahora su hermano, le hizo sentirse «terriblemente herida». Spencer asegura que Diana consideraba aquella retirada un gesto «mezquino y vengativo», especialmente porque durante años había ocupado una de las posiciones más destacadas de la familia real como esposa del heredero de la Corona. La cuestión de su tratamiento protocolario no era, por tanto, un asunto menor para ella, y la pérdida de las siglas HRH se convirtió en uno de los símbolos de la ruptura definitiva con la institución.
Lo más llamativo de la revelación es el momento en el que Isabel II habría intentado recuperar aquel título para Diana. Apenas unas horas después del funeral, Robert Fellowes, secretario privado de la reina y cuñado de la princesa, se habría acercado a Charles Spencer durante el trayecto de regreso para comunicarle una petición de la monarca. «Acabo de recibir una llamada de Su Majestad… y le gustaría devolverle a Diana su título de Alteza Real», le habría dicho. Spencer acababa de pronunciar en la Abadía de Westminster su discurso de despedida a su hermana, en el que, entre otras frases, aseguró que Diana «no necesitaba un título para hacer magia», y recibió aquella propuesta en un momento de enorme carga emocional.
La respuesta del conde Spencer fue negativa. Según relata en su libro, consideró que devolverle el tratamiento a Diana cuando ya había muerto no tenía sentido y que podía interpretarse como un «premio de consolación». «¿Ahora? Es decir, Diana está muerta», explica que pensó ante la propuesta de la reina. Spencer decidió transmitir su rechazo al secretario de Isabel II, aunque años después reconoce que llegó a preguntarse si había tomado la decisión correcta. En sus memorias incluso plantea que quizá Diana habría encontrado algún sentido en que las siglas de Alteza Real aparecieran grabadas en su lápida, una reflexión que muestra hasta qué punto aquella cuestión seguía siendo relevante para la familia de la princesa incluso después de su muerte.
El episodio se produjo en unos días especialmente complicados para Buckingham, con una enorme presión popular sobre la institución tras la muerte de Diana. La princesa había fallecido en París el 31 de agosto de 1997, un año después de su divorcio de Carlos, y su funeral se convirtió en uno de los acontecimientos más multitudinarios y emotivos de la historia reciente de Reino Unido. La familia real tuvo que hacer frente a una ola de dolor y críticas mientras millones de personas se despedían de Diana. En ese contexto, la propuesta de Isabel II de recuperar para ella el tratamiento de Alteza Real adquiere un significado especial, aunque la decisión de Spencer impidió que aquel reconocimiento póstumo llegara a hacerse efectivo.
Los extractos de Swan Song: Diana, My Sister también recuperan otros episodios relacionados con la vida sentimental de Diana y su complicado matrimonio con Carlos. Spencer cuenta que un mes antes de la boda de 1981 su hermana confesó a su padre que no podía seguir adelante con el enlace, aunque finalmente terminó casándose con el heredero de la Corona. Años después, en plena crisis matrimonial, Diana habría contado a su hermano que quería divorciarse y que Carlos estaba enamorado de otra persona: «Carlos está enamorado de mi ayudante de cámara», asegura Spencer que le dijo durante una de sus conversaciones privadas. Las nuevas revelaciones vuelven así a abrir una de las etapas más controvertidas de la vida de Diana, con especial atención a la relación que mantuvo con la familia real y a las decisiones que marcaron sus últimos años.
Lo último en Casa Real
-
La Reina Isabel II quiso devolver a Lady Di lo que le había quitado tras divorciarse de Carlos: ocurrió el día de su funeral
-
Victoria Federica e Irene Urdangarin, las ‘escuderas’ de Juan Carlos I en París: acompañan al emérito a recoger un importante premio
-
Juan Carlos I vuelve a Sangenjo: acompañado por la Infanta Elena y pendiente de su querido ‘Bribón’
-
La Justicia pone fecha al nuevo juicio de Marius Borg por violación y violencia machista: todas las claves
-
‘Meg Leak Drama’: el teléfono de Meghan se filtra y los Sussex toman una drástica decisión con sus hijos
Últimas noticias
-
Muere Florentino, el padre de Rafael Amargo, tras un delicado periodo de salud: «Me apretaste la mano más fuerte que yo»
-
De la Fuente llama a Iván Fresneda tras la lesión de Pedro Porro
-
La Reina Isabel II quiso devolver a Lady Di lo que le había quitado tras divorciarse de Carlos: ocurrió el día de su funeral
-
Cientos de personas claman contra los planes del Gobierno de Sánchez de ampliar el aeropuerto de Palma
-
Marta Ortega, empresaria, sobre el legado de su padre Amancio: «Creo que estoy más dentro del mundo de la moda de lo que jamás estuvo mi padre»