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CASA REAL

Pippa Middleton, en el ojo del huracán: los vecinos la acusan de usar sus vínculos Reales para mejorar su mansión

Pippa Middleton, hermana de la princesa de Gales, siempre se ha caracterizado por mantener un perfil discreto. Sin embargo, en los últimos meses parece que las cosas no terminan de salirle como esperaba. A principios de mayo salieron a la luz los problemas económicos que rodean a uno de sus proyectos más personales y, desde su boda con James Matthews en 2017, las controversias parecen haberse convertido en una presencia habitual en su vida. La pareja se ha visto obligada a poner a la venta Bucklebury Farm, la granja y parque familiar que habían convertido en uno de sus grandes sueños, después de que las cuentas del negocio acumularan una deuda superior a las 807.000 libras. Pero los problemas no terminan ahí. Ahora también se enfrentan a un conflicto vecinal en el que algunos residentes les acusan de aprovechar su relación con la Casa Real británica para cerrar un sendero.

Está claro que sus vecinos del condado de Berkshire no están precisamente contentos con la situación. La pareja sigue residiendo en la zona junto a su familia, después de apostar por una vida más tranquila y alejada del ruido de Londres. Sin embargo, la tranquilidad parece haberse quedado en el camino. La finca, que se extiende a lo largo de 29 hectáreas, se transformó hace años en un espacio recreativo pensado especialmente para familias, con animales, actividades al aire libre e incluso una exclusiva zona de glamping. Durante sus primeros años, el proyecto parecía estable y contaba con buenas perspectivas de crecimiento. Sin embargo, todo comenzó a complicarse cuando las autoridades locales mostraron su preocupación por el incremento de tráfico que podía generar la actividad.

Ahora el foco del conflicto está en otro lugar. Entre las diferentes operaciones realizadas en la finca existe una especialmente polémica: el cierre de un sendero que atravesaba parte de los terrenos de la propiedad. Según sostienen varios vecinos de la zona, ese camino era utilizado habitualmente para acceder al pueblo de Kintbury sin necesidad de caminar por una carretera considerada peligrosa y sin aceras.

En 2024 solicitaron que el sendero fuese reconocido oficialmente como vía pública. Sin embargo, la petición fue impugnada en repetidas ocasiones por la familia, que alegó motivos de privacidad y seguridad, tal y como recoge The Times. Desde entonces, la tensión no ha dejado de crecer.

De hecho, algunos residentes han comenzado a lanzar acusaciones cada vez más directas contra Pippa Middleton y James Matthews. Según denuncian, la pareja estaría utilizando su cercanía con la familia real británica para reforzar su posición en este conflicto y lograr que sus intereses prevalezcan sobre los de la comunidad local.

Por su parte, el abogado de la familia ha sido tajante en su defensa. Según recoge la BBC, ha asegurado que «desde que existen registros, nunca ha habido un sendero ni un derecho de paso público en el terreno que actualmente está en discusión». Además, sostiene que la anterior propietaria tampoco permitió nunca el tránsito por esa zona, por lo que consideran que las reclamaciones vecinales carecen de fundamento.

Mientras tanto, la polémica sigue creciendo. Entre las dificultades económicas que atraviesa Bucklebury Farm y esta inesperada batalla con los vecinos, Pippa Middleton se enfrenta a una situación poco habitual para alguien que siempre ha intentado mantenerse lejos de los focos. Eso sí, si algo parece claro es que ni ella ni su marido están dispuestos a dar un paso atrás. Aunque el negocio atraviese momentos complicados, la sensación es que esta batalla está lejos de terminar.