El Rey Felipe se arriesga en Cataluña saltándose a conciencia una férrea norma
Los miembros de las familias reales no suelen prestarse a firmar autógrafos
A veces hay excepciones puntuales
Los Reyes don Felipe y doña Letizia estrenaron su agenda oficial de la última semana del mes de junio con una visita a Cataluña. Sus Majestades se trasladaron hasta Cataluña para participar en un acto con motivo de la conmemoración de los mil años de la fundación del monasterio benedictino de Montserrat. Además, han visitado Badia del Vallès, donde han inaugurado el mural participativo que rinde homenaje a la población barcelonesa. Una obra que se ha realizado para conmemorar el 50 aniversario de la creación del polígono de viviendas que inició la historia de la ciudad.
Una visita en la que don Felipe y doña Letizia han derrochado cercanía y naturalidad, conversando con los vecinos e interesándose por su situación. Aunque el estilismo elegido por la Reina ha sido uno de los temas que más ha llamado la atención -como ya suele ser habitual-, en esta ocasión el Rey Felipe ha acaparado gran parte de los focos, sobre todo, por su conversación con un niño y porque ha desafiado una norma no escrita que afecta a la mayoría de los royals.
Felipe VI se salta la costumbre
La visita de los Reyes a Badia del Vallès ha estado marcada por numerosos momentos entrañables. Por ejemplo, cuando la Reina Letizia se ha puesto un collar elaborado en un taller artesanal en el que participan personas con discapacidad, o cuando le ha dicho a un grupo de niños que dentro de 30 o 40 años les cuenten a la princesa Leonor y a la infanta Sofía cómo ha evolucionado la ciudad.
Ha sido en ese momento cuando un niño le ha dicho al monarca que lo que les hace que todos sean de Badia es que se sienten muy unidos. Unas palabras que ha aplaudido el Rey Felipe VI, que le ha hecho el gesto de chocar los cinco.
A lo largo de esta visita se ha podido ver al jefe del Estado firmando una bandera de España y algunos autógrafos más, algo que no es, ni mucho menos habitual. La firma del monarca suele estar limitada a documentos oficiales. De hecho, en un anterior acto en Brañosera una mujer le pidió que le firmara una bandera porque su hija no había ido a clase para poder verle, a lo que don Felipe contestó que seguro que con ver la foto con él sería suficiente para sus profesores. Esta vez en Badia del Vallès no se ha negado a firmar, sino todo lo contrario.
El motivo por el que el Rey no debe firmar autógrafos
A pesar de que en esta visita a Cataluña el monarca ha firmado una bandera de España y algún que otro autógrafo, la realidad es que no es nada habitual que lo haga. Las razones detrás de esto obedecen a una cuestión de seguridad. La firma de un rey es un símbolo de autoridad y hay que evitar riesgos de falsificación o uso indebido. Sin embargo, a pesar de esto, en ocasiones no se sigue a rajatabla esta norma, sobre todo, para firmar objetos, como banderas o fotografías, como ha ocurrido esta vez con el Rey Felipe VI
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