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CASA REAL DANESA

Cero princesa y muy reina del chapuzón: Isabella de Dinamarca celebra su graduación a cubazos de agua

Isabella de Dinamarca ha celebrado su graduación del prestigioso Øregård Gymnasium

Las imágenes, compartidas por la Casa Real, muestran el lado más espontáneo de la princesa

Isabella disfrutó de esta popular fiesta antes de afrontar una nueva etapa

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

Cuando uno piensa en una princesa, lo normal es imaginar vestidos de gala, tiaras brillando bajo los focos, saludos perfectamente ensayados y una agenda llena de actos oficiales. Pues Isabella de Dinamarca acaba de demostrar que, al menos durante un día, una heredera al trono también puede acabar completamente empapada, correr detrás de un camión como si perdiera el último autobús del verano y celebrar el fin del instituto igual que cualquier adolescente. Y sí, todo con el beneplácito de sus padres, los reyes Federico y Mary.

Porque en Dinamarca las graduaciones no consisten únicamente en recoger un diploma, hacerse cuatro fotos con la familia y salir a cenar. Allí la cosa va mucho más allá. Muchísimo más. Existe un ritual tan divertido como caótico que convierte las calles en una auténtica fiesta sobre ruedas. Los recién graduados se suben a un camión decorado hasta las trancas con banderas, guirnaldas y altavoces, recorren la ciudad haciendo parada en las casas de los compañeros y, entre brindis, canciones y risas, reciben el bautismo definitivo del verano: cubos de agua volando por todas partes. Y claro, Isabella no iba a ser la excepción.

Isabella de Dinamarca en su graduación. (Foto: @Kongehuset)

Las imágenes compartidas ahora por la Casa Real danesa muestran a una princesa muy poco principesca… en el mejor sentido posible. Nada de vestidos de alta costura ni zapatos imposibles. Para sobrevivir al festival acuático eligió el uniforme no oficial de cualquier graduada danesa: bañador, shorts vaqueros y muchas ganas de pasarlo bien. Una decisión bastante inteligente, teniendo en cuenta que, en cuestión de minutos, iba a quedar más mojada que un turista sin paraguas en Copenhague.

La joven acaba de terminar sus estudios en el prestigioso Øregård Gymnasium, el mismo centro por el que pasaron antes su padre y su hermano mayor, Christian. Vamos, que en esa familia las tradiciones pesan tanto como las coronas. Pero una vez entregados los diplomas y colocado el famoso gorro blanco de graduación, el protocolo se quedó aparcado y empezó la auténtica fiesta. Y qué fiesta. Uno de los momentos más comentados fue verla corriendo por las calles para alcanzar el camión donde ya estaban sus amigos cantando y lanzando agua. Una escena que parece sacada de cualquier grupo de WhatsApp de fin de curso, salvo por un pequeño detalle: la chica que iba persiguiendo el vehículo es la segunda en la línea de sucesión al trono danés.

Isabella de Dinamarca en su graduación. (Foto: @Kongehuset)

Mientras en otras monarquías resulta complicado imaginar a un príncipe despeinándose o a una princesa corriendo con zapatillas detrás de un camión decorado, en Dinamarca estas escenas forman parte de esa imagen cercana y natural que la familia real lleva años cultivando. Y, visto el resultado, les funciona de maravilla. Los propios reyes Federico y Mary tampoco quisieron perderse el espectáculo. Se sumaron a una de las paradas junto a la reina Margarita, el príncipe Christian y los mellizos Vincent y Josephine. Una estampa bastante curiosa: la realeza saludando mientras alrededor vuelan canciones, carcajadas y probablemente más de un cubo de agua. Eso sí, no todo será fiesta para Isabella.

Después de exprimir el verano «a todo gas», tal y como ella misma adelantó hace unos días, tocará cambiar los festivales por la disciplina militar. A partir de agosto comenzará once meses de servicio en el Regimiento de Húsares de la Guardia. La legislación danesa obliga desde 2025 tanto a hombres como a mujeres a cumplir este compromiso con las Fuerzas Armadas, así que el clásico año sabático queda descartado.

Isabella de Dinamarca en su graduación. (Foto: @Kongehuset)

Su hermano Christian sí pudo disfrutar de una temporada viajando por Tanzania y trabajando en granjas antes de continuar con su formación. Isabella, en cambio, tendrá que cambiar las vacaciones interminables por los madrugones, el uniforme militar y las marchas. Digamos que pasará de los shorts vaqueros a las botas de campaña en tiempo récord. Pero antes de eso toca disfrutar. Y viendo las imágenes, parece que la princesa está decidida a hacerlo como cualquier chica de 19 años: cantando con sus amigos, recorriendo la ciudad subida a un camión imposible de ignorar y aceptando con una sonrisa que acabar empapada también forma parte de hacerse mayor.