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Cirugia estetica

Un cirujano explica por qué la blefaroplastia es la operación estética más demandada: «Corrige las bolsas de los ojos y el exceso de piel»

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Las intervenciones de cirugía estética están cada vez más a la orden del día. Dentro de este sector, se establece una especie de ranking entre las diferentes intervenciones por ver cuáles han sido más populares, y este año por primera vez hay una gran sorpresa. Según el último informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), la blefaroplastia, también conocida como cirugía de párpados, se ha convertido por primera vez en la operación estética más realizada entre hombres y mujeres. Tal cambio de paradigma se posicionó como uno de los temas centrales que se analizaron en el Barcelona Facial Anatomy Lab – Oculoplastic Surgical Skills Edition 2026 (BFAL 2026). Hemos hablado con el doctor Juan Carlos Sánchez España, miembro de la SECPF y director científico de FADIPAR, sobre el tema.

Hay una pregunta que se viene a la mente de forma casi inminente al recibir esta noticia: ¿por qué las operaciones estéticas de párpados se han vuelto tan populares? En su esencia práctica, el Dr. Sánchez explica que la blefaroplastia «permite corregir el exceso de piel y las bolsas de grasa», tanto en los párpados superiores como en los inferiores. «Según las necesidades de cada paciente, se pueden resecar, redistribuir o reposicionar los tejidos. En algunos casos se tratan también problemas asociados, como la laxitud de los tendones que sostienen los párpados o la verdadera caída del párpado, ptosis palpebral, mediante técnicas específicas que pueden combinarse con la blefaroplastia».

(Foto: Pexels)

Sin embargo, esta operación tiene una doble vertiente. «Desde el punto de vista estético, busca devolver a la mirada un aspecto descansado y armónico». En resumen: buscan hacer frente a los signos de la edad que se acumulan en la mirada. «Los signos más habituales son la piel que se pliega sobre las pestañas o dificulta maquillarse, la sensación de peso en los párpados y las bolsas inferiores que no mejoran con el descanso. También puede existir un surco de la ojera marcado que acentúa el aspecto de agotamiento».

¿Qué es una blefaroplastia?

Esta técnica consiste en retirar el exceso de piel del párpado. Es una operación de entre una o dos horas que, por lo general, se realiza con anestesia local y un análisis previo. «Esa exploración determina qué tejidos conviene tratar y si hacen falta procedimientos asociados». Hay dos formas de hacerse: está la intervención en el párpado superior, donde «la incisión se diseña en el pliegue natural para que la cicatriz quede disimulada».

(Foto: Pexels)

«Se retira el exceso de piel y, cuando está indicado, una pequeña cantidad de músculo o grasa». Luego está la intervención en el párpado inferior: «La grasa se retira con prudencia y/o se reposiciona, según su distribución y la relación entre las bolsas, la ojera y la mejilla. Si además existe exceso de piel, se retira por fuera». Aunque otra opción es cuando ambas operaciones se combinan.

«El objetivo es conseguir una mirada más alerta, descansada y armónica, respetando la expresión del paciente y la función de los párpados», apunta el doctor. Además, los efectos son duraderos, pero apunta a que no existe una cifra válida para todos. «La genética, la calidad de la piel y los cambios posteriores de los tejidos influyen en su evolución. La cirugía corrige los cambios presentes, pero no detiene el envejecimiento.»

¿Por qué es tan popular?

El doctor señala tres motores que han supuesto un antes y un después para este tipo de operaciones. El primero es la aceptación de la medicina estética, seguida de una mayor información y de la creciente atención a la mirada. «La encuesta de la Academia Americana de Cirugía Plástica Facial y Reconstructiva correspondiente a 2025 recoge que el 66 % de sus miembros percibió un aumento de los procedimientos sobre los párpados para conseguir un aspecto menos cansado. El dato refleja una tendencia general y no se limita a los pacientes masculinos», explica el doctor.

(Foto: Pexels)

Además, factores como las videollamadas o los selfies han hecho que muchas personas se observen con más frecuencia y caigan en aspectos que antes pasaban desapercibidos. En esa línea, la mirada tiene un peso importante en cómo percibimos un rostro. «Un estudio publicado en Korean Journal of Ophthalmology pidió a 203 observadores que valoraran fotografías de 12 mujeres antes y después de una blefaroplastia superior. Tras la cirugía, la edad percibida disminuyó, de media, casi diez años, y mejoró la percepción de salud. Es un resultado de una muestra pequeña, no una promesa de rejuvenecimiento aplicable a cualquier paciente».

¿Qué pacientes se lo realizan?

Tal y como explica el doctor, muchos de los pacientes que llegan a su consulta lo hacen para solucionar la expresión de cansancio del rostro. «Los pacientes perciben que su mirada transmite fatiga o una expresión que no corresponde con cómo se sienten». En su práctica, apunta a que la consulta es frecuente a partir de los 45 años y la edad media se sitúa alrededor de los 55. No obstante, matiza: «La indicación no depende de cumplir una edad determinada, sino de la anatomía, las molestias y las expectativas de cada persona».

(Foto: Pexels)

Además de la edad, un estudio del Erasmus Medical Center de Róterdam y del King’s College de Londres, publicado en JAMA Dermatology, estimó una heredabilidad del 61 % para la caída de la piel del párpado superior. «Este dato se refiere a la piel del párpado, no a la verdadera ptosis palpebral», matiza. También consultan pacientes de veintitantos o treinta años. «Como ejemplo, un estudio del Hospital Universitario de Yangzhou, publicado en Frontiers in Medicine, describió una serie de 30 pacientes tratados por bolsas inferiores y surco de la ojera cuya edad media era de 28 años. Es una serie concreta, no la edad habitual de todos los pacientes que se someten a esta intervención». En estos pacientes hablamos de una corrección o modificación anatómica. «Es especialmente importante precisar qué desean cambiar y qué puede conseguir realmente cada técnica».

También existe una diferenciación por sexos. El doctor apunta a que en consulta, «muchas mujeres buscan mejorar de forma global el aspecto de la mirada y pueden plantearse combinar la intervención con otros procedimientos». Entre los hombres, además, «es frecuente una petición muy concreta: dejar de parecer cansados conservando su expresión habitual. Son tendencias que observamos, no reglas que definan a todos los pacientes».

(Foto: Pexels)

¿Es sustitutivo a otras intervenciones?

Uno de los aspectos que remarca el doctor es que la respuesta para rejuvenecer la zona del rostro no siempre es la blefaroplastia. «Otros tratamientos, como la toxina botulínica, son alternativas no quirúrgicas que mejoran las arrugas de expresión alrededor de los ojos y pueden abrir ligeramente la mirada mediante una discreta elevación de la ceja». Su efecto es temporal y, además, no corrigen el exceso de piel ni las bolsas de grasa. «La elección depende de qué origina el aspecto que queremos mejorar; en algunos pacientes pueden complementarse».