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«Adelgazar no debe significar perder salud»: una farmacéutica explica los riesgos de los suplementos para perder peso

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

«Creo que hay dos errores habituales: pensar que un suplemento va a hacer que adelgaces sin cambiar nada de tus hábitos o creer que todos son inútiles», nos aclara la farmacéutica María José Salgado (@farmaciaveranocaboalles). El mundo de la suplementación se ha posicionado en el centro de la atención para los usuarios que buscan una ayuda extra para perder peso. Tanto es así que la propia Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) esclarecía que en España, alrededor del 70% de la población reconocía haber consumido este tipo de suplementos. ¿Pero qué hay detrás de las fórmulas mágicas? ¿Se puede realmente adelgazar con ayuda de estos suplementos? Resolvemos esas preguntas junto a la especialista.

Con la suplementación ocurre lo siguiente: la opinión se divide entre quienes no confían en que vaya a funcionar y aquellos que piensan que todo vale. Para que una suplementación funcione, independientemente de cuál sea el motivo por el que se consume, hay que tener como base una cosa: esta debe cubrir las necesidades individuales. Debemos comenzar por entender que no todas las fórmulas son iguales, del mismo modo que las personas tienen unas necesidades u otras: «Para mí, lo importante es entender que no hay una solución única», apunta la experta. En la pérdida de peso, además, es importante revisar los hábitos de cada persona.

(Foto: Pexels)

¿Realmente funciona?

Esta es la pregunta por antonomasia que se hace todo el que escucha hablar sobre los suplementos de pérdida de peso por primera vez. La respuesta es clara: «No podemos atribuir al suplemento todo el resultado de una pérdida de peso». Tal y como nos explica la farmacéutica, algunos suplementos pueden contribuir a controlar determinados aspectos del proceso, «pero depende de sus ingredientes, de las dosis y de la evidencia científica disponible». Por ejemplo, «algunas fibras pueden favorecer la saciedad. Otros ingredientes se comercializan para influir en la absorción de nutrientes o en el metabolismo, aunque sus efectos y su evidencia son muy variables».

Pero para conseguir resultados reales, esta suplementación debe ir acompañada de un cambio real en sus hábitos. «Cuando una persona quiere perder peso, hay que valorar su alimentación, su actividad física, su descanso, sus hábitos y su situación de salud». Añade que «un suplemento puede ayudar en determinados casos, pero no sustituye una alimentación adecuada, el ejercicio ni el seguimiento profesional». Y tomar más cantidad no significa obtener mejores resultados.

Además, Salgado añade que para conseguir resultados y mantenerlos «necesitamos trabajar la alimentación, la actividad física, el descanso y la adherencia a los hábitos». Además, subraya que en el proceso es importante hacer un seguimiento para comprobar que perdemos grasa sin comprometer la masa muscular. Por mucho que quieras perder peso, hay algo fundamental que debes tener en cuenta antes de meterte en el proceso de suplementación: «No todas las personas lo necesitan ni todos los productos son adecuados».

(Foto: Pexels)

La trampa de las formulaciones

Hay un matiz que debe estar claro: antes de comenzar con una suplementación para adelgazar, asegúrate de qué te estás tomando. Comenzando con la idea de que un complemento alimenticio y un medicamento no son lo mismo. «Tienen distinta consideración regulatoria, diferentes requisitos de autorización y no se les pueden atribuir las mismas indicaciones», explica la experta.

Y es que muchas veces se considera que medicamentos, que deben ser prescritos clínicamente, son suplementos que sí funcionan, cuando estos «están indicados y requieren valoración y seguimiento médico». De todas formas, «tanto si hablamos de un suplemento como de un fármaco, no podemos olvidar el resto del abordaje: alimentación individualizada, ejercicio adaptado y seguimiento profesional».

(Foto: Pexels)

Por otro lado, están los productos que se comercializan como suplementos alimenticios y que llevan ingredientes que pueden acarrear ciertos riesgos para la salud. Recientemente ha ocurrido con la retirada del mercado de muchos productos adelgazantes que contenían sibutramina, «un principio activo que se utilizó para tratar la obesidad porque disminuye el apetito». Su comercialización se suspendió en la Unión Europea en 2010 por el riesgo de acontecimientos cardiovasculares graves.

«Lo preocupante es que puede aparecer de forma ilegal y no declarada en productos comercializados como complementos alimenticios para adelgazar», previene Salgado. Por eso recomienda desconfiar de los productos que prometen resultados espectaculares en muy poco tiempo, especialmente si se compran en canales de dudosa procedencia. «El objetivo no es perder peso a cualquier precio. Es hacerlo de forma segura, protegiendo la salud y manteniendo los resultados a largo plazo».

Antes de empezar…

Antes de tomar por primera vez un suplemento adelgazante, ten en cuenta lo siguiente: «Lo primero es determinar qué necesita realmente esa persona. Después, revisar los ingredientes, las dosis, la evidencia científica, las contraindicaciones y las posibles interacciones». Si ya decides iniciar, «hay que evaluar la evolución, no sólo el peso. También interesa valorar la composición corporal, la conservación de la masa muscular y cómo se encuentra la persona durante el proceso», apunta Salgado.

(Foto: Pexels)

Eso implica estar pendiente de los posibles síntomas que puedan aparecer. «Si aparecen palpitaciones, temblores, insomnio intenso o molestias digestivas persistentes después de empezar a tomar un producto, no debemos normalizarlos». En esos casos, la farmacéutica recomienda suspender su uso y consultar con un profesional sanitario.

En casos más urgentes, cuando aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, desmayo o síntomas neurológicos repentinos, recomienda acudir directamente al médico. «También debemos prestar atención a una pérdida de peso excesivamente rápida, a la debilidad o a la pérdida de masa muscular. Adelgazar no debe significar perder salud», apunta.