El exceso de photoshop enturbia el romántico viaje de Tamara Falcó e Íñigo Onieva
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Tamara Falcó e Íñigo Onieva han vuelto a protagonizar un sonado escándalo, pero esta vez nada tiene que ver con una infidelidad. Aprovechando sus últimos meses antes de convertirse en marido y mujer, la marquesa de Griñón y el empresario han organizado un viaje de lujo muy comentado en la red, sobre todo por las imágenes cargadas de Photoshop que han subido.
Como era de esperar, este retiro ha sido mirado con lupa por sus seguidores, a los que no se le escapa ni una. Y así ha sido. Mientras la hija de Isabel Preysler ha compartido una fotografía subida en una moto, el empresario ha hecho lo propio, pero la suya sin editar. Un pequeño descuido que no ha tardado en hacerse viral. Tanto la periodista Nuria Marín como el Instagram de @bellezafalsa se han encargado de sacar a la luz este exceso de retoque, que ha sido de lo más criticado por sus seguidores. «Fijaos en esta foto que Tamara comparte como post. Es la misma foto, pero no es igual, ¿veis la diferencia?. Hay que decir que Tamara no solo se photoshopea a sí misma, también pasa por el Photoshop a su curri poniéndolo mazao», ha dicho la presentadora de Socialité.
Con esta imagen en la que la marquesa de Griñón se ha rebajado por completo su cuerpo y, sobre todo, su tripa, se vuelven a poner sobre la mesa los rumores de embarazo que comenzaron a sonar de la mano de Abel Planelles y que ella misma se encargó de acallar. Podría ser una señal para evitar que se filtre su embarazo o, tan solo, una forma de compartir la imagen a su gusto y semejanza. Sea como fuere, lo que está claro es que esta forma de hacer ver la naturalidad de la que farda en sus redes sociales no ha gustado en absoluto a sus seguidores.
Un viaje de ensueño
Mientras el universo 2.0 está que arde por este último movimiento de la pareja, Tamara e Íñigo continúan ajenos a la polémica y disfrutando de su escapada de lujo por Bali. De esta forma, los futuros novios han dejado pausados todos los detalles para pasar por el altar con el único objetivo de tomarse unos días de descanso y desconexión y recuperar el tiempo que estuvieron separados. Y no había mejor forma de hacerlo que viendo templos budistas, disfrutando del atardecer y bañándose en las playas del Océano Pacífico.
Será el próximo 8 de julio cuando junten sus caminos para siempre pronunciando el tan esperado ‘sí, quiero’ en el Palacio El Rincón. Después de mucho revuelo, la pareja por fin podrá poner el broche de oro a su relación tras su reconciliación. Aunque ninguno de los dos ha querido desvelar cómo será el enlace del año, sí que han ido dejando pequeñas pistas, como el vestido de novia que parece que sorprenderá a más de uno.
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