Comunidad Valenciana
REGULARIZACIÓN MASIVA DE INMIGRANTES

Así son las kilométricas que colapsan el centro de Valencia por la regularización masiva de Sánchez

Cientos de personas resisten horas de pie con los servicios colapsados por la avalancha ante el silencio del Gobierno

La alcaldesa de Valencia clama contra la falta de información del Gobierno y tilda el proceso de "auténtica chapuza"

Catalá señala al Ejecutivo de Sánchez: "Si se volcara a la puerta de la Delegación del Gobierno, otro gallo nos cantaría"

Colas kilométricas en el centro de Valencia, de cuya extensión da testimonio el vídeo que ilustra esta información, colapsan el centro de la tercera ciudad de España en el arranque del proceso presencial para la regularización masiva de inmigrantes aprobada por el Gobierno del socialista Pedro Sánchez hace una semana y que se ha puesto en marcha «sin hacer una planificación previa con los ayuntamientos, haciéndonos responsables, sin clarificar algunos extremos del Real Decreto que están confusos. Si se volcara a la puerta de la Delegación del Gobierno, otro gallo nos cantaría», como ha denunciado este lunes la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, quien ha calificado el citado proceso de «auténtica chapuza».

Para quienes no conozcan Valencia, tal como se ve en el vídeo que ilustra esta información, la cola de los inmigrantes para efectuar la regularización se extiende desde la fachada lateral del Ayuntamiento a la parte trasera, la conocida como calle San Vicente. Y llega a las puertas de un teatro situado a decenas de metros; luego giran 

La interminable y kilométrica cola continúa por la parte posterior del Ayuntamiento de Valencia. Y, luego, vuelve a girar. Todo ello, en medio de una enorme confusión en un proceso en que, como también ha denunciado María José Catalá, no se ha ofrecido formación ni tampoco información.

Los afectados por el proceso están pasando, también, a la intemperie un sinfín de horas. En algunos casos, tras vivir el calvario de haber sido enviados desde otros ayuntamientos a Valencia para efectuar el proceso. Otro hecho que incrementa el colapso y la confusión en torno al proceso.

Mientras esto ocurre, los servicios de atención del Ayuntamiento de Valencia, que ya se reforzaron en su día y consiguieron acabar con el colapso existente en los tiempos de Joan Ribó, no dan abasto en esta ocasión ante la avalancha. De hecho, hasta el pasado viernes, 72 horas antes del inicio del citado proceso, el Gobierno no se puso en contacto con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para solicitar a los consistorios que colaborasen con el citado proceso. Una muestra de la improvisación con que se está llevando este asunto desde el Gobierno, que afecta a miles de ayuntamientos y cientos de miles de personas.

Mientras todo esto ocurría en Valencia, con los servicios públicos colapsados, los inmigrantes aguantando en pie durante horas colas kilométricas y los ayuntamientos sin información, en Castellón, otra de las capitales de provincia de la Comunidad Valenciana, la ministra Diana Morant daba la «bienvenida» a la regularización, pero sin ofrecer la colaboración del Ejecutivo ni de la Delegación del Gobierno para un proceso que está recayendo en los ayuntamientos.