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El vaticinio da miedo: científicos dicen que Europa podría triplicar la superficie quemada por incendios debido al cambio climático

Europa podría enfrentarse a incendios forestales más frecuentes y extensos. Un estudio publicado en Global Change Biology advierte que el calentamiento global está favoreciendo unas condiciones meteorológicas cada vez más peligrosas para la propagación del fuego. El calor, la sequedad y el viento pueden combinarse durante periodos prolongados, aumentando la superficie susceptible de arder. Los investigadores analizaron distintos escenarios climáticos y socioeconómicos para estimar cómo podrían evolucionar los incendios hasta finales de siglo.

Sus resultados apuntan a un incremento importante del terreno quemado, aunque también señalan que la prevención y una gestión eficaz pueden limitar parte de ese impacto. El informe analiza una cuestión especialmente relevante: hasta qué punto la acción humana puede compensar el aumento del peligro asociado al cambio climático. Para responderla, los investigadores combinaron dos modelos de incendios, SPITFIRE y BASE, con el modelo dinámico de vegetación global LPJmL, que también incorpora la simulación de incendios. Las proyecciones contemplaron dos escenarios, SSP1-2.6, asociado a bajas emisiones, y SSP3-7.0, caracterizado por emisiones elevadas. Además, realizaron experimentos en los que mantuvieron constantes determinados factores socioeconómicos para distinguir su influencia. Los resultados muestran que el futuro de los incendios europeos dependerá de una combinación de elementos: las condiciones meteorológicas, la vegetación, el uso del suelo, la población y, de forma muy importante, la capacidad disponible para prevenir y combatir el fuego.

Científicos dicen que Europa podría triplicar la superficie quemada por incendios

El análisis permite observar que estos factores no pesan igual en todas las zonas y que la respuesta humana puede modificar notablemente el resultado en cada territorio europeo.

Uno de los principales mensajes del estudio es que el cambio climático puede modificar profundamente las condiciones que favorecen los incendios forestales. «Cuando aumentan las temperaturas y disminuye la humedad disponible, la vegetación puede secarse y convertirse con mayor facilidad en combustible», mencionan. Además, comentan que si aparecen vientos intensos, las llamas pueden propagarse rápidamente y complicar las tareas de extinción.

Según Global Change Biology, la intensificación de estas condiciones meteorológicas podría tener un efecto especialmente notable hacia finales de siglo. En el escenario de bajas emisiones, los investigadores estiman que la superficie quemada anualmente podría aumentar aproximadamente un 39% respecto al promedio actual.

«Con emisiones elevadas, el incremento podría acercarse al 192%. Las cifras muestran la magnitud del riesgo asociado a un calentamiento más intenso», advierten los profesionales.

¿Cómo lograr una gestión eficiente de incendios?

El estudio también introduce un elemento importante: el futuro no depende exclusivamente del clima. Las decisiones relacionadas con la prevención, la gestión de la vegetación y la extinción pueden modificar considerablemente la evolución de los incendios.

Los investigadores señalan que una mejora continuada de la capacidad de gestión podría reducir entre un 72% y un 92% la superficie quemada en comparación con escenarios sin esas mejoras.

«Entre las medidas relevantes se encuentran la gestión del combustible vegetal, una mayor capacidad de extinción, la detección temprana y una mejor coordinación de los recursos», comentan.

A su vez, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) destaca la importancia de reforzar la prevención, los sistemas de detección, los equipos especializados y el personal preparado.

El clima puede superar la capacidad de respuesta ante los incendios

A pesar del margen que ofrece una mejor gestión, los resultados contienen una advertencia. En un escenario de cambio climático intenso, la actividad de los incendios seguiría aumentando aproximadamente en el 55% de las regiones europeas propensas al fuego incluso si las inversiones en gestión se mantienen en los niveles actuales.

El Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK) subraya que unas condiciones más cálidas, secas y ventosas podrían ampliar considerablemente las zonas afectadas. Los episodios extremos pueden poner rápidamente bajo presión a los servicios de emergencia.

Kirsten Thonicke, científica del PIK y coautora del estudio, advierte que podría alcanzarse un límite en la capacidad de prevenir y combatir incendios cuando estos adquieren una determinada magnitud. Más recursos son fundamentales, pero no garantizan el control del fuego en condiciones extremas.

¿Por qué son importantes la prevención y la reducción de emisiones?

El estudio plantea una doble estrategia. Europa necesita fortalecer la prevención y la respuesta. En este sentido, gestionar la vegetación, reducir el combustible y mejorar la vigilancia puede disminuir la extensión de los incendios.

Por otro lado, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero continúa siendo esencial. Las cifras proyectadas muestran una diferencia muy marcada entre un escenario de bajas emisiones y otro de emisiones elevadas.

En definitiva, la investigación publicada en Global Change Biology no plantea un futuro inevitable de incendios incontrolables, sino una advertencia sobre los límites de la respuesta.

La prevención puede marcar una diferencia considerable, pero difícilmente compensará por completo un cambio climático intenso. Resulta fundamental reducir las emisiones y mejorar la gestión de los bosques para limitar el riesgo de los incendios.