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Turquía no se anda con chiquitas: las olas del mar Negro pueden arruinar a sus pescadores, y lanzan 5.000 bloques de hormigón para frenarlas

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El Gobierno turco ha puesto en marcha un ambicioso plan de defensa tras los temporales que sepultaron embarcaciones en el mar Negro y destruyeron el patrimonio de la comunidad local.

La colocación de miles de bloques de hormigón busca blindar el puerto de Faroz frente a la fuerza devastadora del agua.

Trabzon refuerza el puerto de Faroz con una muralla de hormigón contra el mar Negro

La urgencia de esta obra de ingeniería civil nace de una tragedia económica. Hace aproximadamente dos años y medio, una serie de tormentas violentas hizo que el mar superara los diques existentes en el puerto de Faroz.

El agua invadió la dársena con tal violencia que hundió cinco pesqueros y destrozó redes valoradas en miles de liras turcas. Ante esta situación, el sustento de la flota local quedó dependiendo de un hilo, lo que obligó al Ministerio de Transportes e Infraestructuras de Turquía a intervenir de forma contundente para evitar la ruina de los trabajadores del mar.

El proyecto no contempla una ampliación del recinto, sino una reconstrucción crítica de sus defensas. Las autoridades destinaron una inversión cercana a los 400 millones de liras turcas (unos 7,5 millones de euros) para sustituir los materiales antiguos que cedieron ante la naturaleza.

La prioridad absoluta consiste en apuntalar las secciones más vulnerables para que los pescadores recuperen la seguridad en su lugar de trabajo.

La ingeniería turca frente al desastre en el mar Negro: 5.000 bloques de 21 toneladas

Para detener el impacto del oleaje, la ingeniería de costas recurre a una solución basada en la masa y la geometría. El plan actual requiere la alineación de aproximadamente 5.000 bloques de hormigón de 21 toneladas.

Este tonelaje cumple una función técnica específica: evitar que las corrientes y los impactos directos desplacen las piezas durante los temporales más severos del invierno.

Según Click Petróleo y Gas, expertos en infraestructuras marítimas explican que estos bloques no actúan como una pared simple, sino que disipan la energía del agua.

Cuando la ola choca contra la estructura, el diseño y la disposición de las piezas permiten que una parte de la fuerza se absorba y otra se refleje, creando una zona de calma necesaria para el atraque seguro de los botes.

La precisión en la colocación mediante grúas especializadas garantiza que el conjunto trabaje como una sola masa defensiva frente a los desafíos del mar Negro.

¿Cómo protegerá este muro submarino el sustento de los pescadores turcos?

La fabricación de estos moles de hormigón mantiene un ritmo frenético. Según declaraciones de Mehmet Candeğer, presidente de la cooperativa de pescadores de Faroz, la empresa contratista produce entre 15 y 20 bloques diarios para cumplir con los plazos establecidos.

Los vecinos de Trabzon, asombrados por la magnitud de la estructura que se amontona en la costa, ya comparan visualmente la obra con la Gran Muralla china debido a su extensión y robustez.

El objetivo final es que la obra finalice por completo a finales de 2026. Hasta entonces, las grúas continuarán sumergiendo estas piezas en la parte marítima del puerto y modificando la zona del faro para prolongar la protección unos 20 metros adicionales hacia el interior.

Con esta barrera, Turquía espera que los inviernos dejen de ser una amenaza de quiebra para las familias que dependen de la pesca en la región.