El secreto mejor guardado de Putin sale a la luz: submarinos rusos que pueden bajar hasta 6.000 metros amenazan los cables del internet global
La unidad de élite GUGI opera en el abismo marino con tecnología capaz de manipular el 95% del tráfico de datos mundial
El 'Losharik', un submarino, es el arma invisible de Rusia para una posible guerra híbrida bajo el océano
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Mientras el mundo vigila los cielos y las fronteras terrestres, bajo la superficie del océano se libra una batalla silenciosa por el control del siglo XXI. Informes de inteligencia occidentales han puesto el foco en la GUGI, la Dirección Principal de Investigación de Aguas Profundas de Rusia.
Esta unidad de élite, que opera al margen de la flota convencional, dispone de submarinos nucleares únicos en el mundo capaces de descender hasta los 6.000 metros.
Su objetivo no son los barcos enemigos, sino la frágil red de cables submarinos que sostiene la economía, las finanzas y el internet global.
GUGI: la unidad de élite que domina las profundidades abisales
A diferencia de la armada rusa tradicional, la GUGI responde directamente al alto mando del Ministerio de Defensa. Su misión oficial es la investigación científica, pero los analistas militares advierten de una realidad mucho más inquietante: la capacidad de mapear y manipular la infraestructura que transporta el 95% de los datos mundiales.
A 6.000 metros de profundidad, donde la presión es capaz de aplastar cualquier estructura convencional, Rusia despliega plataformas tecnológicas heredadas de la Guerra Fría. Esta ventaja estratégica sitúa a Moscú en una posición privilegiada para ejecutar operaciones de guerra híbrida, donde el sabotaje invisible de las comunicaciones puede causar más daño que un ataque con misiles.
Ingeniería extrema: el ‘Losharik’ y sus esferas de titanio
El orgullo de esta flota secreta es el AS-12, apodado Losharik. Se trata de un sumergible de aguas profundas que rompe con todos los diseños tradicionales. En lugar de un casco cilíndrico, utiliza una estructura interna de múltiples esferas de titanio interconectadas. El titanio, un material superresistente y ligero, permite al vehículo soportar presiones abismales imposibles de alcanzar para los submarinos de la OTAN.
Este sumergible no viaja solo; utiliza submarinos «nodriza» de dimensiones colosales, como el Belgorod, para ser transportado discretamente hacia zonas críticas. Una vez en el objetivo, el Losharik puede desplegarse para inspeccionar, intervenir o incluso instalar dispositivos de escucha en los cables de fibra óptica que conectan los continentes.
El riesgo de un «apagón digital» global
Los expertos en defensa subrayan que no se trata sólo de la posibilidad de cortar cables. La verdadera amenaza reside en la capacidad de la unidad GUGI para interferir en las comunicaciones militares y gubernamentales sin ser detectada. En una situación de conflicto, un ataque coordinado a los puntos de «estrangulamiento» donde se concentran estos cables podría paralizar los sistemas bancarios y las redes de datos de países enteros.