La NASA no da crédito: Júpiter se ha «encogido» y obliga a reescribir la astronomía tal y como se conocía hasta ahora
Nuevas mediciones de la misión Juno revelan que el gigante gaseoso es más pequeño y está más achatado de lo que se creía desde los años 70
La diferencia, de hasta 24 kilómetros en los polos, obliga a ajustar los modelos sobre el origen del sistema solar
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Júpiter, el indiscutible rey del sistema solar, acaba de pasar por la «báscula» de la tecnología moderna y el resultado ha dejado a los astrónomos boquiabiertos. Tras casi medio siglo dando por sentadas las cifras de las misiones Voyager y Pioneer, los datos más recientes de la sonda Juno de la NASA confirman que el planeta es, en realidad, un poco más pequeño de lo que figura en todos los manuales.
Este ajuste en sus dimensiones no es un simple detalle técnico: obliga a los científicos a recalibrar todo lo que sabemos sobre su núcleo, su gravedad y el proceso que dio vida a nuestro vecindario cósmico.
El error de la cinta métrica: Júpiter es más «bajo» y estrecho
No es que el planeta haya perdido masa de repente; es que ahora tenemos una «regla» mucho más precisa. El estudio, liderado por el Instituto Weizmann de Ciencias y publicado en Nature Astronomy, revela que Júpiter mide unos 8 kilómetros menos en su ecuador y es aproximadamente 24 kilómetros más bajo de polo a polo.
La clave de este descubrimiento ha sido un experimento de «radio ocultación». Cuando la nave Juno pasa por detrás de Júpiter, su señal de radio atraviesa la atmósfera del planeta antes de llegar a la Tierra. Al medir cómo se curva y retrasa esa señal, los científicos han podido reconstruir la forma exacta del gigante con una precisión inferior a un kilómetro. El veredicto es claro: Júpiter está más achatado de lo que pensábamos, lo que cambia por completo nuestra percepción de su estructura interna.