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La NASA activa las alarmas al comprobar desde el cielo el hundimiento a gran velocidad de una de las ciudades más pobladas del mundo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Por primera vez, la NASA ha observado desde el espacio, con una nitidez sin precedentes, el hundimiento de Ciudad de México. Un sistema de radar con tecnología de nueva generación ha permitido cartografiar cómo se desplaza el terreno bajo una de las capitales más pobladas y que más se están hundiendo a nivel global. Las nuevas imágenes, captadas por el satélite NISAR entre octubre de 2025 y enero de 2026, han permitido observar cambios en la superficie terrestre sin que las nubes o la vegetación interfieran en las mediciones. NISAR (NASA–ISRO Synthetic Aperture Radar) es un satélite de radar de apertura sintética desarrollado conjuntamente por la NASA y la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO).

El satélite incorpora dos radares de apertura sintética en distintas longitudes de onda: el radar en banda L, aportado por la NASA, y el radar en banda S, desarrollado por ISRO. Su antena reflectora, de diseño cilíndrico y 12 metros de diámetro, es la más grande que la NASA ha enviado al espacio hasta la fecha. Gracias a esta tecnología, NISAR puede detectar movimientos del terreno con una precisión milimétrica. Este fenómeno describe el hundimiento progresivo del terreno, causado tanto por procesos naturales como por la actividad humana, especialmente la sobreexplotación de acuíferos y la compactación de sedimentos.

La NASA alerta del hundimiento de esta ciudad

«Hogar de unos 20 millones de habitantes, el área de Ciudad de México está construida sobre un acuífero. A lo largo de más de un siglo, la extracción masiva de aguas subterráneas, sumado al peso del desarrollo urbano, ha dado como resultado la compactación del antiguo lecho del lago que está situado debajo de la ciudad. Un ingeniero documentó este problema por primera vez en 1925, y para las décadas de 1990 y 2000, algunas zonas del área metropolitana se hundían a una velocidad de unos 35 centímetros (14 pulgadas) al año, lo que ha ocasionado daños a la infraestructura, incluyendo el Metro, uno de los sistemas de transporte rápido más grandes del continente americano», detalla la NASA acerca del hundimiento de Ciudad de México.

El satélite NISAR fue lanzado el 30 de julio de 2025 desde el centro espacial Satish Dhawan, en India, como parte de un programa internacional de observación de la Tierra. Su finalidad es medir con gran precisión los movimientos del suelo, el desplazamiento de masas de hielo y los cambios en los ecosistemas, proporcionando datos clave para la toma de decisiones en ámbitos ambientales y de planificación urbana.

«Imágenes como esta confirman que las mediciones de NISAR se ajustan a las expectativas», dijo Craig Ferguson, subgerente del proyecto en la sede central de la NASA en Washington. «El radar de banda L de onda larga de NISAR permitirá detectar y monitorear la subsidencia del terreno en regiones más complejas y densamente vegetadas, como las comunidades costeras, donde pueden confluir los efectos combinados del hundimiento del terreno y el aumento del nivel del mar».

En el caso de Ciudad de México, los datos confirman la magnitud del hundimiento, un problema que se ha desarrollado durante décadas, pero que ahora la NASA puede estudiar con mayor precisión. El hundimiento del terreno está estrechamente vinculado a la sobreexplotación de los acuíferos, una práctica necesaria para abastecer de agua a una de las ciudades más grandes del mundo, aunque con importantes consecuencias estructurales.

A ello se suma la ubicación geográfica de la capital mexicana, construida sobre los sedimentos de un antiguo lago. Esta base lacustre hace que el suelo sea especialmente vulnerable a deformaciones, lo que incrementa el impacto de la extracción de agua subterránea. Las consecuencias de este fenómeno son diversas. El hundimiento progresivo del terreno aumenta el riesgo de inundaciones, provoca daños en infraestructuras urbanas (como grietas en edificios, deformaciones en carreteras y afectaciones en redes de servicios) y dificulta la planificación del crecimiento de la ciudad.

Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que este proceso no es homogéneo: algunas zonas del Valle de México registran tasas de hundimiento más elevadas, especialmente aquellas con mayor demanda de agua para uso urbano e industrial.

«Ciudad de México es un punto crítico bien conocido cuando hablamos de subsidencia, e imágenes como esta son solo el comienzo para NISAR», dijo David Bekaert, gerente de proyectos en el Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica y miembro del equipo científico de NISAR. «Vamos a presenciar una oleada de nuevos descubrimientos procedentes de todo el mundo, dadas las capacidades únicas de detección de NISAR y su constante cobertura global».

Uno de los monumentos más emblemáticos, el Ángel de la Independencia (ubicado a lo largo del Paseo de la Reforma), es un claro indicador visible de la subsidencia. Construido en 1910 para conmemorar el centenario de la independencia de México, este imponente monumento alcanza los 36 metros de altura, y con el paso del tiempo se le han añadido 14 escalones en su base debido al hundimiento progresivo del terreno que lo rodea.