Ciencia
Corea del Sur

Mientras el mundo mira hacia Estados Unidos, Corea del Sur aprueba el buque de carga único en el mundo que funcionará con reactores nucleares de sales fundidas

El transporte marítimo lleva años buscando una alternativa real al fuelóleo, uno de los combustibles más contaminantes que siguen utilizándose a gran escala. En ese contexto, la mayoría de miradas están puestas en tecnologías como el hidrógeno o el amoníaco, mientras Estados Unidos y Europa concentran buena parte del debate energético. Sin embargo, en paralelo y con menos ruido mediático, Corea del Sur acaba de mover ficha con un proyecto que, si llega a materializarse, podría cambiar las reglas del juego en el comercio global.

La American Bureau of Shipping (ABS), una de las grandes autoridades internacionales en clasificación de buques, ha aprobado en principio el diseño de un portacontenedores de 15.000 TEU impulsado por energía nuclear. No es un detalle menor ya que este tipo de validaciones son el primer paso para que un concepto pase del papel a algo que, en el futuro, pueda construirse. Además, esta luz verde llega poco después de otra evaluación favorable por parte de Lloyd’s Register, lo que refuerza la seriedad de la propuesta. Lo que plantea Corea del Sur no es simplemente otro barco más eficiente sino que se trata de un buque capaz de operar durante años sin repostar combustible, reduciendo prácticamente a cero las emisiones directas durante la navegación. De momento es sólo un diseño, pero el respaldo internacional lo sitúa como uno de los desarrollos más avanzados dentro de la carrera por transformar el transporte marítimo.

Corea del Sur aprueba el buque de carga que funcionará con reactores nucleares de sales fundidas

El diseño no surge de una sola empresa, sino de una colaboración muy clara entre industria pesada, investigación naval y tecnología nuclear. Participan el instituto KRISO, el gigante Samsung Heavy Industries y el organismo nuclear KAERI, que ha desarrollado el reactor bautizado como MARINA. Todo esto forma parte del programa estatal K-Moonshot, con el que Corea del Sur quiere posicionarse en tecnologías clave de cara a los próximos años.

El barco, en términos de tamaño, se sitúa dentro de los grandes portacontenedores actuales, con capacidad para unas 15.000 unidades estándar. Pero lo que realmente lo diferencia no es cuánto transporta, sino cómo se mueve. En lugar de depender de combustibles fósiles, utiliza dos reactores nucleares compactos que generan energía de forma constante, lo que elimina la necesidad de repostar durante largos periodos y cambia por completo la lógica operativa de este tipo de buques.

Que organismos como ABS o Lloyd’s Register hayan dado su visto bueno preliminar no significa que el proyecto esté listo para construirse mañana. Pero sí indica que, al menos sobre el papel, cumple con los requisitos técnicos y de seguridad básicos. Y eso, en un sector tan conservador como el naval, ya es un avance considerable.

Una tecnología nuclear distinta a la tradicional

Uno de los puntos más interesantes del proyecto es el tipo de reactor que utiliza. Hasta ahora, los pocos intentos de barcos nucleares comerciales se basaban en reactores de agua a presión, similares a los de muchas centrales eléctricas. El problema es que trabajan con presiones muy altas, lo que complica su seguridad, especialmente en un entorno como el mar. En este caso, los ingenieros coreanos apuestan por los reactores de sales fundidas. Aquí el combustible no está en barras sólidas, sino disuelto en una mezcla de sales líquidas que circulan a alta temperatura, pero sin necesidad de grandes presiones. Esto elimina uno de los riesgos más conocidos de la energía nuclear tradicional y simplifica parte del sistema.

Además, estos reactores tienen una característica que se repite mucho entre los expertos: su seguridad pasiva. Si algo falla y la temperatura baja, la sal se solidifica y bloquea el combustible, frenando la reacción de forma natural. Es una idea sencilla sobre el papel, pero clave para entender por qué esta tecnología vuelve a estar sobre la mesa después de décadas sin avances reales en buques nucleares civiles.

Un barco diseñado desde cero para funcionar con energía nuclear

Otro aspecto importante es que no se trata de adaptar un barco convencional. El diseño parte desde cero pensando en la energía nuclear. Los reactores se colocan en el centro del casco, donde el buque sufre menos tensiones al navegar, y donde están mejor protegidos frente a impactos. Es una decisión que tiene más que ver con la física del barco que con la ingeniería nuclear en sí.

También se ha modificado la distribución interna. La tripulación se sitúa en zonas más alejadas de los reactores, y se incorpora un sistema de baterías que trabaja junto a ellos. Esto es importante porque un portacontenedores no necesita siempre la misma potencia así que as baterías absorben esos cambios para no forzar el reactor. Y según los ensayos realizados con modelos a escala, el buque podría mantener velocidades cercanas a los 25 nudos incluso en condiciones complicadas. Son cifras comparables a las de los grandes cargueros actuales, lo que indica que el salto tecnológico no implicaría perder rendimiento.

Un viejo proyecto con muchos obstáculos por delante

La idea de barcos mercantes nucleares no es nueva. Ya en los años 60 hubo intentos en Estados Unidos, Alemania o Japón, pero ninguno terminó de funcionar. Eran demasiado caros, complejos y difíciles de integrar en un sistema marítimo que no estaba preparado para este tipo de tecnología. Hoy el contexto es distinto, pero los problemas no han desaparecido del todo. Uno de los principales retos sigue siendo técnico: las sales fundidas a altas temperaturas son muy agresivas con los materiales, y todavía no hay experiencia comercial suficiente para saber cómo se comportarán durante años de uso continuo.

A eso se suman cuestiones que van más allá de la ingeniería. La regulación internacional, la aceptación por parte de los puertos o la formación de las tripulaciones son factores que pueden frenar o acelerar el desarrollo del proyecto. Mientras tanto, otros países como China o empresas europeas ya están explorando soluciones similares, lo que demuestra que la carrera está abierta. Corea del Sur, eso sí, parte con ventaja en dos ámbitos clave: sabe construir barcos y domina la tecnología nuclear civil.