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Energía

Japón rompe todas las reglas imaginables: pretende construir un anillo de paneles solares alrededor de la Luna

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La empresa japonesa Shimizu Corporation ha puesto sobre la mesa un proyecto radical que parece sacado de una novela de ciencia ficción. La propuesta llamada Luna Ring (anillo lunar, en español) plantea dejar atrás la dependencia de los recursos finitos de la Tierra para utilizar el sol como fuente de energía prácticamente inagotable.

Según el Instituto Virtual de Investigación de Exploración del Sistema Solar de la NASA, esta infraestructura buscaría aprovechar la luz solar de forma constante y masiva. Al situar la captación solar fuera de nuestra atmósfera, Japón pretende sortear las limitaciones del planeta, como los ciclos nocturnos o la meteorología, con una eficiencia que duplicaría cualquier planta solar convencional en suelo terrestre.

¿En qué consiste el anillo de paneles solares en la Luna?

Para realizar este proyecto, que por el momento es absolutamente especulativo, se construiría una faja de células fotovoltaicas que rodearía los 11.000 kilómetros del ecuador lunar. Este anillo, bautizado como el Solar Belt, tendría inicialmente unos pocos kilómetros de ancho, aunque la previsión es que se extienda hasta alcanzar los 400 kilómetros de grosor.

La energía eléctrica generada por los paneles solares en esta zona se enviará mediante cables a la cara visible del satélite, desde donde se retransmitirá a la Tierra en forma de microondas y rayos láser.

Para que este flujo energético llegue a nuestros hogares, la infraestructura que plantea la empresa Shimizu Corporation se apoya en varios pilares técnicos:

Japón usaría robots para construir en la Luna

Levantar semejante complejo requiere una logística que no dependa exclusivamente de envíos. Por eso, Japón planea explotar los recursos in situ. El suelo lunar, rico en óxidos, servirá para fabricar cerámica, vidrio y hormigón. Incluso se plantea la producción de agua y oxígeno combinando el regolito con hidrógeno importado. La idea es que la Luna se convierta en su propia cantera para suministrar los materiales de construcción necesarios.

La mano de obra principal, obviamente, no sería humana, sino mecánica. El proyecto otorga el papel protagonista a robots de construcción espacial, los cuales operarían por control remoto desde la Tierra durante todo el día. Estas máquinas se encargarían de nivelar el abrupto terreno lunar y extraer materiales.

Aunque podría haber presencia de equipos de astronautas, su función sería de apoyo directo a las tareas robóticas en la superficie, supervisando que el ensamblaje de los módulos, los cuales previamente se armarían en órbita, se realice correctamente.

¿Por qué Japón quiere construir un anillo de paneles solares en la luna?

Con este proyecto, por más desquiciado que parezca, Japón plantea que tendríamos la posibilidad real de alcanzar una sociedad de energía limpia a escala global.

Al no depender del clima ni de la atmósfera, que en la Tierra restan eficiencia a los paneles solares, el sistema cubría las necesidades energéticas de todas las regiones del mundo. Según los datos de la fuente citada de la NASA, esto supondría el fin de la dependencia de los recursos naturales limitados y un paso decisivo hacia la mitigación del calentamiento global.

No obstante, el reto no es solo constructivo. La Luna es un entorno hostil donde el polvo lunar, levantado por micrometeoritos o el viento solar, podría rayar o cubrir las células solares. Sin embargo, de tener éxito, esta infraestructura marcaría el inicio de una era donde el espacio exterior se convierta en la principal central eléctrica de la humanidad.