Ciencia
Contaminación

Investigadores de Murcia desarrollan una tecnología con líquido iónico que elimina nanoplásticos del agua contaminada

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) han patentado un sistema capaz de capturar nanoplásticos en diferentes tipos de agua, incluyendo aguas residuales, de procesos industriales y de consumo humano. El desarrollo es fruto de la colaboración entre los grupos de Química Sostenible y Métodos Instrumentales Aplicados de la Facultad de Química.

Recordemos que la contaminación por plásticos a escala nanométrica representa uno de los retos ambientales más serios de la actualidad. Estos fragmentos, invisibles a simple vista, atraviesan membranas biológicas, se detectan en sangre humana y en tejidos de múltiples especies, y los métodos de depuración convencionales son incapaces de retenerlos con garantías.

¿Cómo hizo la Universidad de Murcia para eliminar nanoplásticos en aguas contaminadas?

La UMU vino a proponer una solución que funciona en condiciones de laboratorio sin dejar residuos de tratamiento. La investigación la lideran dos grupos de la Facultad de Química, encabezados respectivamente por el profesor Pedro Lozano y la profesora Pilar Viñas.

El sistema se basa en sustancias llamadas líquidos iónicos con propiedades termo-responsivas. Este tipo de compuestos cambian su comportamiento físico según la temperatura, lo que permite controlar cuándo y cómo se separan del agua.

El proceso ocurre en tres fases: el líquido iónico se mezcla con el agua contaminada e interactúa con las partículas de plástico; un cambio de temperatura provoca entonces su agrupamiento y la separación de fases.

El resultado son tres fracciones bien diferenciadas. Agua purificada, una fase sólida con los micro y nanoplásticos concentrados y el líquido iónico, que puede recuperarse y reutilizarse.

La profesora Rocío Villa, una de las investigadoras del proyecto, describió el procedimiento: «el líquido iónico se mezcla con agua contaminada, interactuando con las partículas de plástico; posteriormente, un cambio de temperatura induce su agrupamiento y separación de fases».

A diferencia de los métodos de filtración convencionales, esta tecnología actúa sobre partículas de tamaño nanométrico que hasta ahora escapaban del tratamiento. En un comunicado oficial, la UMU señala que se ha demostrado en laboratorio una alta eficiencia en la captura de estas partículas en distintas matrices acuosas.

Una alternativa más limpia que la ultrafiltración y sin residuos químicos

Los sistemas habituales para tratar aguas contaminadas por nanoplásticos dependen de procesos como la ultrafiltración o la centrifugación.

Estos métodos requieren un elevado consumo energético y su eficiencia para retener partículas por debajo del micrómetro es limitada. Muchos también necesitan reactivos químicos que generan sus propios residuos contaminantes una vez aplicados.

El método de la UMU prescinde de esos aditivos. El líquido iónico actúa como agente de captura sin dejar trazas propias en el agua tratada, y su recuperación al final del proceso lo hace reutilizable.

Y como dato que suma, el tratamiento evita el despilfarro de reactivos: el agente purificador se recupera y vuelve al ciclo, sin acumularse como residuo. Ese planteamiento encuadra el sistema dentro de los modelos de economía circular aplicados al tratamiento de aguas.

¿En qué sectores podría implementarse esta tecnología que filtra nanoplásticos?

No nos olvidemos de que los nanoplásticos no proceden de una sola fuente. La industria textil los libera a través del lavado de prendas sintéticas; la cosmética los incorpora en productos de exfoliación; el envejecimiento de los plásticos y los procesos industriales generan fragmentos que acaban en el ciclo del agua.

Todos esos entornos producen agua con nanoplásticos en suspensión, y la tecnología de la UMU está diseñada para adaptarse a distintas matrices acuosas.

El equipo de investigación señala como aplicaciones directas las plantas de tratamiento de aguas residuales, los sistemas de desalación, la protección de membranas de ósmosis inversa (vulnerables a la obstrucción por partículas nanométricas) y la industria del reciclaje de plásticos.

Con la patente registrada, otras empresas o administraciones podrían licenciar el sistema para su uso a escala real. El salto desde la demostración en laboratorio hasta la implantación industrial dependerá, desde luego, de los ensayos en condiciones de mayor volumen.