Ciencia
Geología

Estupor entre los geólogos: la gran corriente de la Antártida no se originó solo por la separación de continentes, sino por la aparición de los vientos del Oeste

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La Corriente Circumpolar Antártica es la corriente oceánica más fuerte del planeta y la que aísla térmicamente a la Antártida del resto del océano. Un estudio publicado en la revista científica PNAS revela que su formación no dependió solo de la separación tectónica de los continentes que la rodean.

Hizo falta, además, que los vientos del oeste quedaran alineados con los pasos oceánicos que se abrieron hace unos 34 millones de años.

El hallazgo de los geólogos en la Antártida se enmarca en la transición climática entre el Eoceno y el Oligoceno, hace entre 34,4 y 33,7 millones de años. En ese periodo, la Tierra pasó de un clima cálido al clima frío que persiste en la actualidad, mientras el dióxido de carbono atmosférico caía de unas 1.000 a 600 partes por millón.

¿Qué papel tuvieron los vientos del oeste en el origen de la corriente circumpolar antártica?

La separación tectónica de Australia y Sudamérica respecto de la Antártida abrió dos pasos oceánicos clave, el paso de Tasmania y el paso de Drake, que permitieron el intercambio de agua alrededor del continente. Esa apertura, sin embargo, no bastó para generar una corriente fuerte.

Hacía falta también que el cinturón de vientos del oeste quedara alineado geográficamente con esos pasos, algo que no ocurría durante el momento de mayor glaciación temprana, hace entre 33,7 y 33,2 millones de años, porque los continentes estaban en otra posición.

Un equipo de investigadores lo comprobó con una simulación de clima y océano de alta resolución, que acopla la atmósfera, el océano y la capa de hielo. El resultado muestra que, en esa época, los vientos del oeste eran débiles o estaban directamente ausentes en la parte más profunda del paso de Tasmania.

El transporte de agua a través de los pasos oceánicos alcanzaba solo el 35 % de la intensidad actual, comparando bajo el mismo nivel de CO2.

«La corriente solo pudo desarrollarse plenamente cuando los vientos del oeste soplaron directamente por el paso de Tasmania», según recoge Agencia Sinc.

¿Cómo eran los pasos oceánicos de Tasmania y Drake hace 34 millones de años en la Antártida?

Los pasos oceánicos de esa época eran mucho más pequeños que los actuales. Su profundidad máxima rondaba los 2.000 metros, frente a los casi 4.000 metros de hoy, y su ancho era de unos 8 grados en el paso de Tasmania y 9 grados en el paso de Drake. Esa medida resulta apenas más angosta que el paso de Drake actual, de unos 11 grados.

Las simulaciones de referencia con un clima más moderno muestran otro comportamiento. Cuando se triplica el nivel de CO2, los vientos del oeste se desplazan hacia el sur y se fortalecen, lo que empuja la corriente con más fuerza. En esas condiciones, el transporte de agua llega a ser hasta un 130 % mayor que en la etapa preindustrial, con niveles bajos de CO2.

¿Cuándo se formó el hielo de la Antártida Occidental y la corriente circumpolar completa?

La Antártida Oriental ya tenía una capa de hielo en esta época, mientras la Antártida Occidental seguía libre de él. Esa capa de hielo occidental se formó recién más adelante, cuando el dióxido de carbono cayó por debajo de un umbral crítico de unas 560 partes por millón.

La corriente circumpolar completa, la que rodea toda la Antártida sin cortes, se estableció mucho después de esta transición. Ese cierre ocurrió cuando Australia terminó de migrar hacia el norte y quedó alineada, en latitud, con el cinturón de vientos del oeste y el paso de Tasmania.

La falta de una corriente fuerte generó más calentamiento en la Antártida que en el Ártico

Sin una corriente circumpolar fuerte, la Antártida no estaba tan aislada térmicamente como en la actualidad. Esa falta de aislamiento provocó una amplificación antártica, un calentamiento regional más marcado que el que se registró en el Ártico durante ese mismo periodo.

Según los autores del estudio, la formación de montañas, la caída del CO2 y la sola apertura de los pasos oceánicos no bastaron para instalar una corriente fuerte hace 34 millones de años.

La alineación posterior de los vientos del oeste con esos pasos permitió que la circulación se fortaleciera, que aumentara la captura de carbono del océano y que se estabilizara a largo plazo el clima frío que sigue vigente hoy.

El estudio lo lideró Hanna Knahl, modeladora climática del Instituto Alfred Wegener (AWI), en Alemania, con la colaboración de Johann Klages, geocientífico de la misma institución, e investigadores de Australia y Nueva Zelanda.