España revoluciona la energía fotovoltaica: lanza en Vigo las primeras plataformas solares flotantes en mar abierto, antes de instalarlas en Valencia
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BlueNewables es una empresa de ingeniería marina española con sede en Vigo. Sus 25 ingenieros acumulan más de 150 años de experiencia conjunta en proyectos offshore y llevan años desarrollando el sistema «PV-bos», una tecnología para instalar paneles fotovoltaicos en entornos marinos. Y sus plataformas solares flotantes aprovechan mucho más que el espacio marino.
También utilizan el agua del océano para mantener los módulos a menor temperatura y mejorar así su rendimiento eléctrico, una ventaja imposible de replicar en las instalaciones terrestres convencionales. El proyecto cuenta con el respaldo del IDAE y del programa RENMARIN del Ministerio de Industria y Turismo, y tiene como socio industrial a la energética Naturgy.
España bota las primeras plataformas solares flotantes para mar abierto en Vigo
El pasado 18 de mayo de 2026, la estructura descendió al agua en el Astillero San Enrique de Vigo mediante una maniobra de levantamiento en tándem. La plataforma lleva el nombre de Paiporta, en homenaje al municipio valenciano que se convirtió en símbolo de la tragedia de la DANA del 29 de octubre de 2024.
Una vez concluyan las tareas de comisionamiento en Vigo, será remolcada hasta Valencia para su validación operacional en condiciones de mar abierto.
Bernardino Couñago, cofundador y consejero delegado de BlueNewables, describió la botadura como «uno de los avances más relevantes dentro de la hoja de ruta tecnológica de la empresa».
La botadura de Paiporta coloca a España entre los primeros países del mundo en probar plataformas solares flotantes diseñadas específicamente para el mar abierto, fuera de los lagos y embalses donde hasta ahora se habían ensayado sistemas similares.
La clave de esta tecnología española: paneles bifaciales, agua de mar como refrigerante y diseño de catamarán
El sistema PV-bos combina tres elementos. El primero son los paneles bifaciales, que capturan energía tanto de la radiación solar directa como de la luz reflejada por la superficie del agua, lo que aumenta la producción respecto a los módulos convencionales de una sola cara.
El segundo es el uso del agua de mar como refrigerante natural. Los paneles solares pierden eficiencia conforme sube su temperatura: en instalaciones terrestres en climas cálidos, ese calentamiento puede reducir el rendimiento de forma significativa. La proximidad al océano mantiene los módulos más fríos y mejora la producción por metro cuadrado instalado.
El tercero es el diseño estructural. La plataforma tiene forma de catamarán, con una cubierta de 64 metros de eslora por 41 de manga, y aloja 600 módulos fotovoltaicos. Los paneles se instalan elevados sobre la superficie del mar, lo que facilita el mantenimiento y protege los componentes del salitre. Los inversores van en contenedores integrados en la propia estructura.
¿Cuánta energía producen estas plataformas solares flotantes?
El proyecto completo consta de dos unidades de 500 kW, con una capacidad total de 1 MW. BlueNewables estima que la instalación generará alrededor de 1.500 MWh al año, suficientes para abastecer a 500 hogares. La reducción de emisiones asociada alcanzaría las 620 toneladas de CO2 al año.
En la fase comercial, la empresa proyecta un coste nivelado de energía (LCOE) de entre 70 y 85 euros por MWh, un rango que la aproximaría a los niveles de la solar fotovoltaica terrestre.
El sistema está diseñado para escalar desde instalaciones de entre 1 y 10 MW en zonas portuarias o industriales costeras, hasta parques de más de 500 MW integrados con aerogeneradores flotantes en alta mar.
La ventaja de las plataformas respecto a la solar en tierra va más allá de lo técnico. Esto porque no consumen suelo, un recurso cada vez más disputado en un país donde los grandes proyectos renovables generan presión sobre el territorio.
Así, el litoral español, con su irremediable irradiación solar y su espacio marino disponible, termina siendo el entorno ideal para una tecnología que aún está dando sus primeros pasos, pero que ya tiene nombre propio. Un nombre propio que honra el pasado: Paiporta.
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