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EEUU desafía las leyes de la robótica tradicional: se inspira en los erizos de mar para crear un robot de 20 patas que no se parece a nada visto antes

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La mayoría de los robots están diseñados con una lógica que imita la de los vertebrados: un cuerpo orientado hacia una dirección, patas dispuestas en pares y un sistema de control que depende de saber en todo momento dónde está el frente. Ese modelo funciona bien en superficies controladas, pero se quiebra en cuanto el terreno deja de ser predecible.

Investigadores de la Universidad Duke, en Carolina del Norte, decidieron explorar un enfoque distinto. En lugar de imitar a los mamíferos, observaron a los erizos de mar. Estos son animales con simetría radial que se desplazan con la misma eficacia en cualquier dirección, sin orientación preferente. A partir de esa observación, construyeron un prototipo y estos fueron los resultados.

Argus, el robot de 20 patas inspirado en los erizos de mar que no necesita orientarse

El prototipo se llama Argus y fue desarrollado en el General Robotics Lab de la Universidad Duke. Cuenta con 20 patas telescópicas dispuestas de forma radial desde un núcleo central, siguiendo la geometría de un dodecaedro regular, la misma lógica de simetría que exhiben las púas de los erizos de mar.

El estudio, firmado por Boyuan Chen, Jiaxun Liu y Boxi Xia, fue publicado en la revista Science Robotics el pasado 27 de mayo de 2026.

El principio que rige su diseño se llama isotropía dinámica: la capacidad de acelerar el centro de masa del robot con igual fuerza en todas las direcciones.

Cabe remarcar aquí que los robots convencionales puntúan por debajo de 0,6 en la escala que mide esta propiedad. Y en contraste, Argus alcanza un 0,91 sobre un máximo teórico de 1,0.

«La simetría más poderosa está en el nivel de lo que el robot puede realizar», explicó Boyuan Chen, investigador principal del proyecto.

¿Qué tienen los erizos de mar que los ingenieros de EEUU quisieron copiar?

Los erizos de mar poseen una simetría pentaradial: sin cabeza, sin cola, sin lado izquierdo ni derecho. Sus patas ambulacrales se distribuyen en hileras radiales y les permiten moverse con eficacia en cualquier dirección sin necesidad de girar el cuerpo.

Los ingenieros de Duke identificaron en esa estructura el mismo principio que buscaban para un robot capaz de funcionar sin orientación preferente.

La clave está en que el erizo no necesita girar para cambiar de dirección: cualquiera de sus patas puede convertirse en el punto de avance. Para encontrar la arquitectura que mejor replicaba esa propiedad, el equipo simuló más de 1.500 configuraciones robóticas distintas.

El resultado fue una geometría basada en los vértices de un dodecaedro regular: 20 puntos distribuidos de forma perfectamente simétrica.

Las curiosas y complicadas pruebas que validaron a Argus

Para probar sus límites, el equipo sometió a Argus a condiciones de daño deliberado. El robot siguió funcionando con tres patas inutilizadas, sin recalibración manual ni reprogramación de ningún tipo.

En los ensayos de campo, atravesó superficies mojadas, arena y bosque con terreno irregular. También demostró ser capaz de escalar entre dos muros paralelos y de transportar cargas de hasta cuatro kilos y medio.

Jiaxun Liu, doctorando que participó en el desarrollo, describió el momento en que vieron funcionar el prototipo por primera vez en campo abierto: «Cuando lo vimos navegar entre árboles y terreno accidentado, supimos que era algo diferente».

Cada pata lleva incorporada una cámara de profundidad que permite al sistema recalcular el entorno en tiempo real, lo que explica su capacidad de adaptarse a la pérdida de extremidades.

DARPA, el Ejército y el espacio: los próximos destinos del robot

La investigación cuenta con el respaldo económico de DARPA y de la Oficina de Investigación del Ejército de los Estados Unidos.

El objetivo a corto plazo es desplegar Argus en entornos de difícil acceso. Estos vendrían a ser terrenos irregulares, zonas de emergencia o espacios con visibilidad reducida donde los robots con orientación fija no pueden operar con eficiencia. La ausencia de un frente definido también reduce el tiempo de preparación antes del despliegue.

A modo de conclusión, hay que dejar en claro que la visión del equipo va más allá de la Tierra. Los investigadores de Duke señalan el potencial de Argus en entornos de baja gravedad, donde la orientación convencional de un robot resulta aún más limitante.

La arquitectura modular inspirada en los erizos de mar permite además reconfigurar el número de patas según la misión, algo que los robots comerciales de referencia, con su geometría fija, no contemplan.