Dinamarca no se anda con rodeos: crea un estanque artificial con 70.000 m3 de agua para ahorrar en calefacción
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Varias ciudades europeas vienen buscando desde hace años fórmulas para ahorrar en calefacción sin depender de combustibles fósiles. La mayoría de las soluciones apuntan a aislar mejor los edificios o a instalar bombas de calor, pero Dinamarca ha optado también por un enfoque diferente: almacenar el calor sobrante a gran escala para usarlo cuando más se necesita.
El sistema instalado en Høje Taastrup, a las afueras de Copenhague, no es un experimento de laboratorio. Lleva operando desde febrero de 2023, está conectado a la red de calefacción urbana de la zona y es capaz de suministrar hasta 3.300 MWh de energía térmica. Su funcionamiento es sencillo conceptualmente, aunque complejo en ingeniería.
El estanque danés de 70.000 m³ que guarda calor para ahorrar en calefacción
El mecanismo en el que vamos a sumergirnos en esta ocasión se basa, curiosamente, en una lógica de precio. Cuando la electricidad es barata (normalmente cuando hay mucho viento o mucho sol y la demanda es baja), las plantas de cogeneración producen calor y lo almacenan en el estanque.
Cuando los precios suben (en horas punta o días fríos sin viento), se extrae ese calor acumulado en lugar de encender generadores más caros o quemar más combustible.
El estanque tiene una capacidad de 70.000 metros cúbicos, funciona en un rango de temperatura de entre 48 y 90 grados centígrados, y puede cargar o descargar a una potencia de 30 MW. La cubierta que lo protege cubre 11.000 metros cuadrados y está diseñada para minimizar las pérdidas. Solo el 30% del calor que se pierde en el sistema sale por la tapa.
Un análisis de su primer año completo de operación, publicado en el Journal of Energy Storage por los investigadores Ioannis Sifnaios y Adam R. Jensen, midió una eficiencia energética anual del 89% y una eficiencia en exergía del 75%. En términos concretos, el sistema permite ahorrar 27,4 terajulios de combustible al año y evitar la emisión de 6.200 toneladas de CO₂.
Los operadores (VEKS y Høje Taastrup Fjernvarme) realizaron nueve ciclos completos de carga y descarga en 2024. En ese periodo, el estanque recibió casi 23.000 MWh y entregó algo más de 21.000 MWh a la red. La diferencia corresponde a las pérdidas térmicas inevitables.
El proyecto TREASURE y la expansión europea de este modelo danés
Dinamarca lleva más de una década construyendo estanques de almacenamiento térmico: Marstal (75.000 m³, 2011), Dronninglund (60.000 m³, 2013), Gram (125.000 m³, 2014), Vojens (210.000 m³, 2015) y Toftlund (85.000 m³, 2017) son los precedentes.
Lo que distingue al de Høje Taastrup es que es el primero de nueva generación diseñado para almacenamiento a corto plazo (ciclos de semanas, no de estaciones) y conectado directamente a la red sin depender de energía solar.
La Unión Europea quiere replicar este modelo a escala continental. El proyecto TREASURE, financiado por la UE y liderado entre otros por PlanEnergi y la Universidad Técnica de Dinamarca, tiene como objetivo reducir los plazos de desarrollo de este tipo de infraestructuras y apoyar la construcción de siete nuevas instalaciones en Europa, además de planificar otras 20 adicionales.
Las proyecciones del consorcio son ambiciosas. Para 2050, Europa necesitaría almacenar en torno a 2.000 millones de metros cúbicos de energía térmica, distribuidos en unas 8.100 instalaciones de este tipo, con un tamaño medio de 250.000 m³ cada una, lo que equivale a una capacidad total de 71 TWh dedicados a la calefacción de distrito.
Polonia ya tiene su primera instalación (Lidzbark Warminski, 15.000 m³, 2023). Alemania acaba de poner en marcha una en Bracht (26.600 m³, 2025).
¿Qué condiciones necesita un país para tener este sistema y así ahorrar en calefacción?
No cualquier ciudad puede instalar un estanque de estas características de un día para otro. El sistema requiere una red de calefacción de distrito ya consolidada, suelo disponible con características geotécnicas adecuadas y un mercado eléctrico con alta penetración de energías renovables variables.
Sin esa variabilidad en los precios, la lógica del arbitraje térmico pierde buena parte de su utilidad.
El coste de construcción de la instalación de Høje Taastrup fue de unos 74 millones de coronas danesas (aproximadamente diez millones de euros). La infraestructura tiene una vida útil estimada de varias décadas, y el ahorro en combustibles de punta se acumula año tras año.
En Dinamarca, donde la calefacción de distrito abastece a más del 60% de los hogares, este tipo de almacenamiento de energía encaja de forma natural en la red existente.
En países con menor implantación de la calefacción urbana, como España, la tecnología exigiría primero un cambio de modelo mucho más profundo. Mientras tanto, el estanque de Høje Taastrup sigue cargando y descargando calor nueve veces al año, sin hacer ruido y, lo más importante, sin emitir una sola tonelada de CO₂ en el proceso.
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