¿Qué problemas plantea la desertificación en España?
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La desertificación en España es un problema notable que avanza inexorablemente. Actualmente es el país con mayor riesgo de desertificación de Europa, provocado por la sequía estacional, climas semiáridos, suelos pobres en nutrientes, variabilidad extrema de lluvias, gota fría o laderas escarpadas, todos ellos fenómenos muy característicos de ciertas zonas de la Península Ibérica.
Como es evidente, este fenómeno provoca una degradación de la tierra fértil en zona árida, semiárida o subhúmeda que hace muy difícil la existencia de un terreno para el cultivo e incluso para la vida humana mínimamente aprovechable.
Sin embargo, este fenómeno no solo se debe a la variación climática del país, también la actividad humana está aportando mucho a la rápida desertificación del terreno. Así pues, la capacidad productiva de los ecosistemas se está reduciendo drásticamente.
Otro problema que surge es la creencia de que esta situación se da únicamente en la parte sur o sureste de la nación. Sin embargo, según los expertos, el 75% del suelo de la península es susceptible de sufrir desertificación. Además, un 20% del terreno ya se puede considerar desértico.
Evidentemente, la erosión y la aridez del suelo están reduciendo drásticamente la productividad agrícola, una de las principales fuentes de ingresos de la nación que ha sabido aprovechar su suelo para potenciar la exportación de productos.
Pero la constante desertificación no solo es un problema para España. De hecho, está previsto, según Naciones Unidas, que de aquí a 2050 haya que incrementar la producción mundial en un 75% para poder alimentar a todo el planeta. Sin embargo, el 60% de los suelos de la Tierra se han degradado, lo que supone más de 2000 millones de hectáreas que, o se empiezan a recuperar ahora mismo, o van a suponer un grave riesgo para miles de millones de seres humanos.
Qué se puede hacer para parar la desertificación en España
Para paliar la desertificación en España, el primer paso es una detección temprana. Se puede observar con la simple destrucción de la cubierta vegetal. Cuanto mayor es su cobertura, menor será la erosión y más fértil resultará para la actividad humana.
Así pues, la actividad humana va a ser determinante en la velocidad a la que se desertifique nuestro país. De hecho, si confluyen las condiciones adecuadas, como la ya citada pérdida de cubierta vegetal o el exceso de pastoreo, se puede acelerar manifiestamente.
Está en nuestras manos detener el exceso de desertificación en nuestro país. ¿Seremos capaces de paliar este grave problema?
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