Ciencia

El descubrimiento que nadie esperaba en una mina de oro de EEUU: podría revelar dónde buscar vida alienígena

Mina de oro (Adobe)
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Ángel Pérez
  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez y estoy recién titulado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Los sorprendentes hallazgos de una investigación de unos científicos a varios metros bajo tierra han revelado algo inquietante: los microorganismos subterráneos pueden formar comunidades estables. La diversificación de las tareas ha provocado que la vida pueda ser posible en el subsuelo.

En concreto, el hallazgo ha sido en una antigua mina de oro de Estados Unidos, que llamaron la ‘Mina Homestake’. Ya se tenía constancia de que allí vivían los microorganismos más grandes del mundo, pero ahora hay algo más: cada lugar parecía albergar su propio ecosistema distinto, moldeado por las condiciones geológicas y químicas locales.

La geobióloga de la Universidad Northwestern, Magdalena Osburn, detalló que “dado que los entornos subterráneos profundos comparten condiciones extremas, como la oscuridad, el aislamiento y la escasez de energía, pensábamos encontrar un conjunto común de microbios especialmente adaptados”. Al mismo tiempo, añadió que en realidad «descubrimos que no existe un microbioma central en ninguna parte de esta mina. No nos lo esperábamos”.

Mina de oro (Adobe)
Mina de oro (Adobe)

Claves de la investigación

Los científicos analizaron muestras que contenían gases disueltos, agua y poblaciones microbianas activas en hasta seis sitios entre 2015 y 2019. Se reveló que parte del agua había quedado atrapada bajo tierra un total de hasta 10.000 años, pero lo que más se desconocía eran las condiciones locales que desempeñaban un papel fundamental para determinar qué tipo de microorganismos pueden establecerse bajo tierra.

La estructura de los ecosistemas estudiados era siempre la misma: había dos grupos, uno que funcionaba a un ritmo lento durante largos periodos y otro que actuaba cuando veía nuevos nutrientes. Osburn lo reflejó con la siguiente analogía: “Tengo un amigo que dice: ‘Cada pueblo necesita un fontanero’. Estos sitios reflejan esa idea. Cada uno está lleno de diferentes tipos de microbios, pero todos tienen un fontanero”. Estos fontaneros son el segundo tipo de microbio.

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