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La desaparición de los dinosaurios cambió para siempre el paisaje y los ríos de la Tierra, según un estudio reciente

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hace poco descubrieron unos huevos de dinosaurios en España, que pueden dar pistas sobre su origen. Sin embargo, ahora la paleontología se ha centrado en analizar lo que provocó su extinción hace unos 66 millones de años.

Y es que no sólo supuso el fin del dominio de los dinosaurios en la Tierra, sino que también alteró profundamente la fisionomía de nuestro planeta. Al menos eso es lo que afirman en un estudio publicado en la revista científica especializada Communications Earth & Environment.

La conclusión de los científicos es que la desaparición de los dinosaurios transformó la vegetación, los ríos y la estructura del paisaje terrestre, lo que dejó una huella mucho más duradera de lo que se pensaba inicialmente.

La extinción de los dinosaurios cambió el paisaje de la Tierra para siempre

Cuando los dinosaurios desaparecieron al final del Cretácico, el equilibrio natural se rompió de forma abrupta. Sin la presencia de grandes herbívoros que controlaran la vegetación, los bosques se expandieron con rapidez.

Lo más sorprendente es que dicha expansión vegetal tuvo efectos en cadena. Es decir, la mayor densidad de plantas estabilizó los suelos y redujo la cantidad de sedimentos que llegaban a los ríos. Como consecuencia, los sistemas fluviales cambiaron su comportamiento.

Por ejemplo, antes de la extinción predominaban ríos más inestables y llanuras de inundación muy dinámicas. Después, durante el Paleógeno temprano, se desarrollaron cauces más estables, con meandros persistentes y abundantes zonas pantanosas ricas en materia orgánica.

En el registro geológico, esta transición se puede comprobar por el paso de depósitos fluviales variables del Cretácico a formaciones con carbones y grandes meandros en etapas posteriores.

Los dinosaurios eran los ingenieros del planeta Tierra antes de su desaparición

La inteligencia artificial ha ayudado a estudiar a los dinosaurios, pero en esta ocasión los científicos analizaron los registros geológicos del límite entre el Cretácico y el Paleógeno en varias zonas de Norteamérica.

Gracias a ello detectaron cambios muy claros en los sedimentos justo coincidiendo con la desaparición de los dinosaurios. Y todo apunta a que los grandes herbívoros prehistóricos mantenían los paisajes relativamente abiertos. Básicamente eran los ingenieros de la Tierra.

Lo hacían mediante el pisoteo continuo, el consumo masivo de plantas y el arranque de vegetación. Esa presión constante impedía que se desarrollaran bosques densos y favorecía entornos más despejados.

Por todo ello, los científicos han bautizado a los dinosaurios como los ingenieros de ecosistemas. Y es que eran especies capaces de modificar de forma directa el medio en el que vivían.

El efecto de la desaparición del dinosaurio va más allá del impacto de un asteoride

Durante décadas, la atención científica se ha centrado en el impacto del asteroide de Chicxulub como causa principal de la extinción. Sin embargo, este trabajo ha preferido poner el foco en las consecuencias ecológicas posteriores, que pudieron ser igual de decisivas para la evolución del planeta.

La desaparición de la megafauna dinosauriana desencadenó una reorganización profunda de los ecosistemas terrestres. La expansión de la vegetación cerrada redujo la heterogeneidad del paisaje y modificó la dinámica de los ríos al inicio del Paleógeno.

Aunque el propio estudio señala que se necesitan más datos para confirmar el alcance global del fenómeno, la evidencia observada en varias cuencas norteamericanas apunta a un cambio sincronizado con la extinción.