Ciencia
Megaingeniería

China quiere batir todos los récords: construye un túnel de 195 km de largo para llevar agua de un embalse hasta Pekín

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En 2022, China puso en marcha una obra de ingeniería sin precedentes para repartir de forma más equitativa sus recursos hídricos. El país asiático busca movilizar caudales desde la gigantesca presa de las Tres Gargantas, la mayor estructura de este tipo en el planeta, hacia las regiones septentrionales, que siempre han sido tradicionalmente áridas.

Esta iniciativa forma parte de una estrategia nacional que pretende garantizar el suministro urbano, como también proteger la seguridad alimentaria e impulsar la economía mediante infraestructuras de transporte de agua. La pieza central de este despliegue es el túnel de Yinjiangbuhan, una conducción subterránea diseñada para transportar líquido desde el embalse de las Tres Gargantas hasta el río Han.

Este último funciona como un afluente crítico del Yangtsé. Una vez que el recurso alcance el embalse de Danjiangkou, la ruta continuará hacia el norte aprovechando el trazado central del Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte, un canal a cielo abierto que ya suma 1.400 kilómetros de recorrido hasta llegar a la capital.

Un túnel de 195 km de largo para llevar agua y abastecer a Pekín

El nuevo túnel de 195 km de largo permitirá que el caudal procedente de las Tres Gargantas desemboque finalmente en Pekín, estableciendo un nexo físico entre las dos infraestructuras más determinantes de la nación. Esta construcción dobla en extensión al túnel de Päijänne en Finlandia, que hasta ahora ostentaba el récord mundial bajo roca.

Según datos recogidos por el diario estatal Guangming Daily, la inversión estimada para esta proeza técnica alcanza los 60.000 millones de yuanes, lo que equivale a unos 8.900 millones de euros aproximadamente. La complejidad del terreno, pues algunas secciones se hundirán hasta los 1.000 metros de profundidad, supone un desafío extremo para los operarios.

«El túnel de Yinjiangbuhan establecerá una conexión física entre la presa de las Tres Gargantas y el Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte, las dos infraestructuras críticas de China», dijo Niu Xinqiang, presidente del Instituto de Topografía, Planificación, Diseño e Investigación de Changjiang, según el informe.

Se estima que los trabajos se prolonguen durante una década, con una finalización aproximada para el 2032. Los expertos utilizarán innovaciones con inteligencia artificial para gestionar desde la planificación hasta el control de calidad en entornos geológicos de alta presión y temperaturas elevadas.

El impacto en la producción agrícola china y el paisaje

Esta red de tuberías y canales, a largo plazo, busca transformar la capacidad productiva de China. El experto Liang Shumin, de la Academia China de Ciencias Agrícolas, estima que las obras en construcción o en fase de planificación podrían sumar casi 20.000 kilómetros de longitud total.

Esta redistribución de agua tiene el potencial de convertir unos 750.000 kilómetros cuadrados de tierras áridas en campos de cultivo aptos para cereales y soja. El objetivo final es elevar la producción de alimentos en 540 millones de toneladas anuales.

Si bien la inversión necesaria para las próximas tres décadas podría rondar los 9 billones de yuanes, los defensores del plan argumentan que el retorno económico es elevado frente al encarecimiento global de las materias primas.

De cumplirse las previsiones de Liang, el país podría pasar de ser un importador masivo a un exportador neto de grano a partir del año 2043. No obstante, algunas voces de la comunidad científica, citadas de forma anónima por el South China Morning Post, advierten sobre un posible impacto ambiental. En algunas ciudades, el ascenso repentino del nivel freático ya ha provocado inundaciones en infraestructuras subterráneas, lo que evidencia que alterar la naturaleza a esta escala conlleva efectos secundarios imprevisibles.

El megadespliegue que cambiará el futuro de esta región china

La construcción de estos conductos gigantescos no se detiene en el túnel de Yinjiangbuhan. En zonas como Xinjiang, ingenieros chinos trabajan en conducciones que superan los 280 kilómetros, empleando la mayor flota de tuneladoras del mundo. El plan contempla incluso desviar agua procedente del deshielo en la meseta tibetana hacia los desiertos de Gobi y aguaTaklamakán.

Se trata, en esencia, del mayor esfuerzo de ingeniería hidráulica en la historia de la humanidad, destinado a corregir el déficit hídrico del norte, donde la escasez frena el desarrollo industrial.

A pesar de los retos técnicos, como las zonas de fallas activas o el calor extremo que inutiliza la maquinaria convencional, el equipo del científico Yang Qigui afirma haber superado los principales obstáculos. Gracias a cinco años de desarrollos tecnológicos, China posee ahora la capacidad de ejecutar el transporte en condiciones geológicas complejas. La integración de sistemas inteligentes, además, permite monitorizar el funcionamiento de los túneles de forma remota, lo que asegura que el flujo de agua sea constante y seguro para alimentar el crecimiento de las próximas décadas.