Ya nadie pregunta por la izquierda en Fitur
Chascarrillos que sólo se producen en Fitur y envidia general por la espectacularidad de otros estands
Ni están ni se les espera. Tercer año consecutivo sin presencia del PSOE ni de Més en el día más importante de Baleares en Fitur, en Madrid. Nada que ver con los ocho años de gobierno del Pacto de izquierdas en el que los Armengol, Negueruela y compañía diseñaban cómo sería el estand, a quién invitar, a quién vetar y qué anuncios iban a realizar a favor o en contra el turismo en Baleares. Ahora llevan tres ediciones sin aparecer, los tres Fitur con Marga Prohens en el Consolat.
En el bando contrario, hasta cinco consellers (Cabrer, Costa, Lafuente, Mateo y Bauzà) acompañaron a Marga Prohens. Ciertamente, hubo alta actividad y protagonismo de los miembros del Ejecutivo balear.
El sonoro boicot del PSIB-PSOE ya no provoca la curiosidad de nadie. Este año ni siquiera se ha preguntado por su ausencia en los corrillos entre empresarios turísticos, entre políticos, entre periodistas desplazados a Madrid, o en los que coincidían representantes de todos estos ámbitos.
Como si se hicieran listas de traidores, nadie con carnet o cargo del PSOE o de Més se ha acercado a menos de 100 metros del estand. Eso sí, hay un díscolo, un traidor. El alcalde de Pollença y ex conseller de Educación con Francina Armengol, Martí March, se pasó buena parte del martes en el territorio de Baleares en Fitur. No se ha visto ni al alcalde de Inca, con lo que le gusta una feria.
La ausencia socialista ya no provoca chascarrillos. Sí los provocó ver cómo dos antiguos socios y que rompieron recientemente evitaban saludarse, conversaciones inconfesables entre representantes del ocio nocturno de Mallorca y de Ibiza o palabras de más de un potente empresario al oído de la presidenta Marga Prohens. El de las palabras al oído no era, por supuesto, el hotelero Toni Horrach.
Sí coincidieron una bienvenida y una despedida. Se vio relajado al recientemente dimitido director general de Turismo del Govern, Pep Aloy, y se vio metido en su nuevo papel al conseller ejecutivo de Turismo del Consell de Mallorca, Guillem Ginard.
Con un minuto de silencio por las recientes tragedias ferroviarias en España arrancaba la hiperactiva semana de Baleares en Fitur y tras el sentimiento, al lío: citas, contactos, saludos y envidia. Envidia común al comprobar la espectacularidad de otros estands de comunidades autónomas vecinas en el espacio de la feria. Extremadura es un buen ejemplo de los elogios que no recibió el estand de Baleares, que repetía formato por segundo año consecutivo. Toca cambiar.
En definitiva, el Fitur de siempre. Es más fácil encontrarse en Madrid que en Mallorca. Y también es bien fácil escuchar repetidamente: «Esto es más de lo mismo», «si no vienes no te pierdes nada», «el año que viene no vuelvo». Todo ello dicho por actores turísticos que el año que viene, como todos los anteriores, quemarán moqueta en el territorio balear. Por lo visto, un saludo en Fitur vale más que en Mallorca, Menorca, Ibiza o Formentera.
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