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Vertidos de excrementos frente a una playa en Mallorca: el escándalo de unos okupas argelinos que indigna a un barrio entero

Vecinos del Coll d'en Rabassa denuncian vertidos directos a la bahía desde el antiguo vivero de langostas okupado desde hace más de un año

Muchos residentes evitan pasar cerca del inmueble okupado por argelinos para no ser agredidos o robados

El antiguo vivero de langostas del barrio palmesano del Coll d’en Rabassa lleva más de un año siendo un dolor de cabeza para los vecinos de la zona. Desde que numerosos jóvenes argelinos okuparan hace más de un año este inmueble situado frente a la bahía de Palma, la zona se ha convertido en un foco de inseguridad, pero ahora se añade un nuevo problema.

La asociación de vecinos del Coll han denunciado en sus redes sociales que los individuos que viven ahí vierten aguas fecales directamente al mar. Una práctica que lleva repitiéndose desde hace semanas y que afecta a numerosos bañistas y familias que acuden a la playa del Peñón, situada a tan sólo 25 metros del edificio okupa.

La entidad ha exigido a la autoridad competente que intervenga de manera «decisiva y rápida»y resuelva el problema.

Degradación, abandono y dejadez del Gobierno de España

Cabe recordar que desde hace varios años, el inmueble es propiedad de Demarcación de Costas, es decir, del Gobierno de España. Sin embargo, los residentes de la zona denuncian que el Ejecutivo que lidera Pedro Sánchez se ha desentendido totalmente del inmueble y lo ha abandonado a su suerte.

La construcción ha sido víctima del paso del tiempo y de la dejadez institucional. Lo que antes era un emblemático edificio propiedad de una empresa mallorquina, ahora es un inmueble en un avanzado estado de degradación, con una fachada y ventanales totalmente deteriorados.

Las puertas que dan a la terraza están abiertas de par en par y desde la calle se pueden ver algunos enseres de los okupas tirados por el suelo como ropa o botellas de agua.

Los vecinos del Coll d’en Rabassa salieron a la calle en abril de 2025 para protestar contra estos okupas magrebíes, a quienes acusaban de ser los autores de numerosos delitos como atracos, palizas, amenazas y robos con violencia.

Pasado más de un año desde que explotó la indignación vecinal, el inmueble sigue okupado ilegalmente sin que nadie, ni la Policía ni el Gobierno, haya hecho nada para solventar el problema y acabar con el terror que hay instalado entre los vecinos del barrio.